Berlín, 4 dic (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana cede la voz a las bases en busca de un líder para la era pos Angela Merkel, puesto al que aspira uno de sus rivales históricos, el derechista Friedrich Merz, y dos candidatos moderados, Norbert Röttgen y Helge Braun.

Los 405.000 militantes del partido tienen desde este sábado y hasta el próximo día 16 para votar, en una consulta inédita en el partido de cancilleres como Konrad Adenauer, Helmut Kohl o Merkel, donde la elección de la presidencia corresponde al congreso federal.

De no haber un claro ganador, se recurrirá a una segunda vuelta entre los finalistas. El vencedor se someterá a la ratificación por los 1.001 delegados del partido en un congreso, virtual por imperativo de la pandemia y que tendrá lugar del 21 al 22 de enero.

Merz, Röttgen y Braun defendieron en las pasadas semanas sus candidaturas ante las bases, primero por separado y finalmente los tres. Ahí mostraron más cohesión que rivalidad, en un esfuerzo por superar la división entre el ala derechista y la centrista, identificada con Merkel.

Será el tercer intento por encontrar un liderazgo firme al partido, cuya presidencia pasó en 2018 a manos de la favorita para suceder a Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, quién tiró la toalla al año siguiente cuestionada en su liderazgo.

El segundo intento lo protagonizó el asimismo centrista Armin Laschet, quien se impuso como candidato común de la CDU y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) para las elecciones generales del pasado septiembre. A su derrota con el peor resultado para el bloque en unos comicios nacionales -un 24,1 %- siguió la decisión de renovar la cúpula.

No hay ninguna candidata para el partido que Merkel dirigió entre el 2000 y el 2018, pese a los pronunciamientos de mujeres destacadas del partido reclamando más voz. La única que se postuló, Sabine Buder, de 37 años y prácticamente desconocida, no logró la designación de su distrito.

LOS TRES ASPIRANTES

Merz, de 66 años y nacido en el populoso “Land” (estado federado) de Renania del Norte-Westfalia, aspira por tercera vez a la presidencia y lo hace con un discurso más moderado que hasta ahora. Pese a ello, se le identifica como un rival de Merkel, que llegó al partido cuando ella era aún una científica del este del país aparentemente sin intención de entrar en política.

En 1989 era ya eurodiputado, en 1994 ingresó en el Bundestag (Parlamento) y representó ya entonces las corrientes derechistas. Tras la derrota electoral de Kohl, en 1998, y el escándalo de la financiación irregular del partido vio cómo Merkel ascendía a la presidencia.

Merkel le desplazó en 2002 como líder de la oposición parlamentaria, a lo que siguió la retirada de Merz para consagrarse a grupos de presión industriales. A esa fase debe su fama de millonario, que viaja en jet privado.

Regresó a la vanguardia en 2018 como rival de Kramp-Karrenbauer, que le derrotó por la mínima ventaja, lo mismo que le ocurrió luego ante Laschet.

Norbert Röttgen, de 56 años y asimismo renano, representa la moderación, pero tiene su propia espina frente a Merkel, de quien fue ministro de Medio Ambiente entre 2009 y 2012. La canciller le destituyó entonces al ser derrotado en las regionales de su “Land” tras varios deslices personales.

Preside desde 2014 la comisión de Exteriores del Bundestag y su opinión es reclamada tanto por medios alemanes como internacionales. Compitió en 2019 con Merz y Laschet por la presidencia del partido. Entonces era un aspirante sin apoyos internos, pero mientras tanto ha ganado adeptos.

El tercer candidato, y el último que postuló oficialmente su candidatura, es Helge Braun, de 49 años y originario de Hessen, el “Land” de la capital financiera del país, Fráncfort.

Ha sido el ministro a la sombra de Merkel en la última legislatura. Al frente del Ministerio de la Cancillería ha coordinado la gestión de la pandemia y las sucesivas reuniones con los poderes regionales.

No es un político mediático, pero representa la fidelidad a la líder en retirada, en un partido que volvió a la oposición tras los 16 años de Merkel en la Cancillería.

Gemma Casadevall

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