Publicidad

Belém (Brasil), 26 mar (EFE).- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reafirmó este martes ante su homólogo francés, Emmanuel Macron, el compromiso de su Gobierno de reducir a cero la deforestación ilegal en la Amazonía hasta 2030.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su homólogo francés, Emmanuel Macron (i), se desplazan en un buque de la Marina donde navegan por la bahía de Guajará hasta la isla de Combú este martes, en la ciudad de Belém (Brasil). EFE/ Sebastiao Moreira

“Tenemos el compromiso de alcanzar la deforestación cero de la Amazonía hasta 2030 pese a que nadie nos lo pidió ni ninguna convención nos lo exige”, aseguró Lula en un encuentro que tuvo con Macron en la isla amazónica de Combú en el primer día de la visita oficial del presidente francés a Brasil.

Fotografía cedida por Presidencia de Brasil que muestra al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su homólogo francés, Emmanuel Macron (der), mientras se desplazan en un buque de la Marina donde navegan por la bahía de Guajará hasta la isla de Combú este martes, en la ciudad de Belém (Brasil). EFE/ Ricardo Stuckert/Presidencia de Brasil

El líder progresista brasileño insistió en que el compromiso de su Gobierno es totalmente voluntario y supera cualquier promesa de reducción de la deforestación hecha por Brasil en el Acuerdo de París sobre cambios climáticos o en cualquier otra convención internacional.

“Fuimos nosotros, en el Gobierno, los que decidimos que vamos a asumir la lucha contra la deforestación como una procesión de fe y vamos a comprobarle al mundo que somos capaces de preservar la Amazonía”, dijo.

Pero, agregó, Brasil también quiere convencer al mundo de que los países que ya desforestaron sus bosques, como los europeos, tienen que contribuir para que los países que aún conservan importantes áreas ambientales puedan mantenerlas de pie.

Dijo igualmente estar seguro de que, en la lucha por la preservación de la Amazonía, su Gobierno fue el que más territorios indígenas delimitó y el que más reservas ambientales creó.

“Quiero que Macron comprenda algunas cosas importantes, como que Europa es un continente construido con varios problemas resueltos, mientras que Brasil, y Sudamérica en general, es un país en construcción con muchos problemas por resolver”, afirmó Lula.

Entre tales problemas citó las disputas de los trabajadores rurales que luchan por tierras para cultivar, de los descendientes de esclavos que batallan por las tierras de las que fueron expulsados y el tradicional conflicto de los pueblos indígenas de Brasil por sus territorios.

“Los conservadores brasileños, los latifundistas, dicen que los indígenas ya tienen muchas tierras: el 14 % de todo el territorio brasileño. Todos los días dicen que esa es mucha tierra para los indígenas, pero no perciben que hoy tan solo tienen el 14 % de las tierras delimitadas pero antes eran propietarios de 8,5 millones de kilómetros cuadrados, todo (Brasil) era de ellos”, afirmó.

Según el líder progresista, pese a que el 14 % del territorio brasileño es una gran extensión, se trata de poco para lo que los indígenas necesitan para preservar su cultura y su forma de vida.

De acuerdo con el presidente brasileño, Macron tendrá la oportunidad el próximo año, cuando regresa e Brasil para participar en la COP30 programada en la ciudad amazónica de Belém, de escuchar lo que la Amazonía realmente quiere y necesita del resto del mundo.

“No queremos transformar la Amazonía en un santuario de la humanidad. Lo que queremos es compartir con el mundo la exploración y la investigación de nuestra rica biodiversidad y que los indígenas reciban participación por todo lo que esa riqueza genere”, dijo.

El encuentro entre Lula y Macron tuvo lugar en la isla de Combú, en medio de la amazónica bahía de Guajará y en donde los presidentes de Francia y Brasil navegaron tras encontrarse en Belém, la capital de Pará y que será la sede de la COP30.

Belém fue la primera escala del líder galo en una visita a Brasil, que concluirá el próximo jueves, debido a que su intención es darle a su viaje un fuerte simbolismo medioambiental, que es una de sus mayores preocupaciones globales.

Publicidad