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Dublín, 20 mar (EFE).- La inesperada dimisión de Leo Varadkar como primer ministro irlandés y líder del democristiano Fine Gael oscurece la carrera de un político que, no obstante, rompió moldes al convertirse en 2017, con 38 años, en el jefe de Gobierno más joven en la historia del país y el primero en declararse abiertamente gay.

Hijo de inmigrantes indios, Varadkar tampoco encajaba en el patrón de liderazgo de una formación tan tradicional y conservadora como el Fine Gael (FG), rival desde la Guerra Civil irlandesa del otro gran partido nacional, el centrista Fianna Fáil, con el que se ha repartido la mayoría de los gobiernos del pasado y presente siglo.

Ambas formaciones, junto a los verdes, han integrado el Ejecutivo de coalición desde 2020, en el que Varadkar, de 45 años, sirvió como viceprimer ministro hasta 2022 para asumir entonces y hasta ahora el cargo de ‘taoiseach’ (primer ministro).

A esta inédita cooperación entre antiguos enemigos, que ha transcurrido sin demasiado sobresaltos, le ha pasado factura, sin embargo, la sorprendente derrota este mes de la propuesta del Ejecutivo en dos referéndums encaminados a modernizar el concepto de familia y el papel de la mujer en la sociedad, una iniciativa que contaba, además, con el apoyo de casi toda la oposición.

Una campaña gris y confusa del Gobierno generó confusión y apatía entre el electorado, lo que le valió que lo acusarán de haber perdido el pulso de la sociedad, una crítica que ha asumido hoy Varadkar al confesar que ya no siente que es la persona adecuada para dirigir el país y asegurar la supervivencia del Ejecutivo tripartito en las próximas elecciones generales, previstas para 2025.

Conservador económico, progresista social

En línea con la tradición del Fine Gael, Varadkar tomó las riendas del partido y del país en 2017 con una agenda principalmente conservadora en materia económica, pero progresista en cuestiones relacionadas con grupos minoritarios y los sectores más desfavorecidos.

Lo demostró al lograr una victoria en el referéndum sobre el aborto de 2018, lo que sirvió para suavizar la dura ley al respecto, al tiempo que lidió con éxito con los problemas derivados del Brexit y su impacto en Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte.

A pesar de su juventud al llegar al Gobierno, Varadkar, médico como su padre, acumuló experiencia después de ocupar la cartera de Sanidad entre 2014 y 2016, y la de Transporte, Turismo y Deporte entre 2011 y 2014.

Nacido en un barrio de clase media de Dublín, el político democristiano, aficionado al rugby, los deportes gaélicos y al triatlón, se educó en un colegio de primaria católico y en un instituto de secundaria protestante, periodo en el que se afilió al FG.

Después comenzó a estudiar Derecho en la prestigiosa universidad Trinity College Dublin, pero tras obtener más puntos, según permite el sistema educativo irlandés, se pasó a la carrera de Medicina.

Tras graduarse en 2003, trabajó como médico interino en el Saint James Hospital y en el Connolly Hospital, hasta lograr siete años después titularse en medicina de cabecera, especialidad que no llegó a desempeñar porque en 2011 entró en el Ejecutivo dirigido entonces por Enda Kenny.

Este le entregó una cartera a pesar de que Varadkar formó parte del grupo que en 2010 se rebeló, sin éxito, contra su liderazgo, lo que sugiere que Kenny detectó ya entonces el enorme potencial que atesoraba.

Varadkar, quien mantiene desde hace diez años una relación sentimental con otro doctor, se ha ganado una fama de político ultraconservador en materia económica y, a menudo, sus detractores le comparan con los “tories” británicos más tradicionalistas.

Aunque él mismo se había declarado de centro-derecha, su personalidad ha acabado reflejando más a una nueva y progresista Irlanda, el primer país del mundo que legalizó el matrimonio homosexual a través de un referéndum celebrado en mayo 2015, poco después de que Varadkar revelase su condición sexual.

Entre sus aficiones, aparte del deporte, destacan la música y la historia, al tiempo que mantiene, desde su época universitaria, un gran interés en la política europea y estadounidense.

Su último viaje internacional le llevó precisamente a Washington, para celebrar con el presidente estadounidense, Joe Biden, el pasado 17 de marzo del día de San Patricio, patrón de Irlanda.

Javier Aja

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