Shanghái (China), 27 sep (EFE).- Las acciones de la filial de vehículos eléctricos del endeudado gigante inmobiliario chino Evergrande se desplomaron hoy en Hong Kong tras anular durante el fin de semana sus planes para salir a bolsa en Shanghái y anunciar que no tiene liquidez para hacer frente a todos sus pagos.
Los títulos cotizados en Hong Kong de la subsidiaria, Evergrande New Energy Vehicle, llegaron a derrumbarse hasta un 26 %, una caída que al cierre de la primera sesión bursátil de la semana se había moderado hasta el 9,42 %.
Cada uno cotiza ahora a 2,02 dólares de Hong Kong (0,26 dólares, 0,22 euros), lo que supone una caída del 97,2 % desde su punto álgido, en febrero de este año, cuando sus acciones llegaron a superar los 72 dólares de Hong Kong (9,25 dólares, 7,89 euros) por unidad.
Y esto lo consiguió pese a que todavía no ha vendido ni un solo vehículo, en un caso que resume la estrategia corporativa de su matriz, conglomerado que también se adentró en otros sectores no relacionados con su principal actividad como el deportivo o el del agua embotellada y que ahora se encuentra en graves problemas para hacer frente a un pasivo total que supera los 300.000 millones de dólares.
Las promesas de Evergrande New Energy Vehicle atrajeron a los inversores hasta tal punto que esta filial alcanzó en febrero una valoración de mercado de unos 86.600 millones de dólares, casi el doble que su matriz, cantidad que hoy ya es de unos 2.535 millones de dólares.
SIN LIQUIDEZ, SIN SALIDA A BOLSA EN SHANGHÁI…
Y es que hace poco más de un año, el presidente de Evergrande New Energy Vehicle aseguraba que el plan era superar a rivales como Tesla a nivel mundial: “queremos convertirnos en el fabricante de vehículos eléctricos más grande y fuerte del mundo en los próximos tres o cinco años, y con costes mucho más bajos”.
La compañía había sido creada a mediados del año pasado sobre la estructura existente de la filial de servicios sanitarios del grupo, Evergrande Health, que ya cotizaba en la bolsa de Hong Kong.
La historia ha cambiado mucho desde entonces: este viernes por la noche la compañía remitió un comunicado a la bolsa de Hong Kong en el que reconocía una “grave escasez de fondos” que le había llevado a “suspender los pagos de algunos de sus gastos operativos”, lo que ha hecho que algunos de sus suministradores ya hayan cancelado entregas necesarias para proyectos.
“En vista de las dificultades, retos e incertidumbres para mejorar su liquidez, no hay garantía de que la compañía y sus subsidiarias puedan cumplir con sus obligaciones financieras”, indicó la empresa.
Aunque se siguen buscando inversores que traigan capital a Evergrande New Energy Vehicle, por ahora “no se ha cerrado ningún acuerdo legalmente vinculante” con ninguno de ellos, y “sigue siendo incierto que el grupo consiga consumar alguna de esas ventas”.
De no conseguir inversiones estratégicas ni ventas de activos “en un corto período de tiempo”, la falta de capital mermará su capacidad de hacer frente a gastos como los salarios de los empleados -algunos medios internacionales apuntan que la compañía ya ha dejado de pagar los sueldos de parte de ellos- o del desarrollo de sus modelos eléctricos.
Estaba previsto que los primeros modelos entrasen en producción en la segunda mitad de este año.
En otro comunicado emitido este domingo, la filial de vehículos eléctricos de Evergrande anunció que ponía fin a sus planes de buscar una salida a bolsa secundaria en el mercado de Shanghái, anunciada el año pasado y con la que buscaba conseguir casi 5.000 millones de dólares.
… Y SIN NOTICIAS DE LA MATRIZ
Mientras tanto, su matriz continúa sembrando la incertidumbre en los mercados mundiales tras haber vencido el límite para abonar un pago de 84 millones de dólares de intereses de un lote de bonos ‘offshore’ el pasado jueves.
Evergrande sigue sin pronunciarse públicamente al respecto, aunque todavía no ha entrado oficialmente en impago debido a que las cláusulas de los bonos contemplan una prórroga de 30 días para este tipo de pagos.
De todas formas, no es ni mucho menos el único pago al que debe hacer frente: este miércoles se enfrenta a otros 47,5 millones de dólares de los intereses de otro lote de bonos ‘offshore’.
En total, según los datos ofrecidos por la propia empresa en su cuenta de resultados del primer semestre, Evergrande tiene que devolver 37.000 millones de dólares en préstamos antes de que termine junio de 2022.
La compañía sí anunció la semana pasada que había llegado a un acuerdo para afrontar otro pago, en este caso en bonos ‘onshore’ -cotizados en yuanes a través de la bolsa de Shenzhen-, equivalente a unos 36 millones de dólares.
Analistas como Alicia García-Herrero, economista jefe de Natixis para Asia-Pacífico, pronostican una quita de deuda elevada -de al menos el 50 %- para los bonistas ‘offshore’ de Evergrande y una solución diferente para los bonos ‘onshore’, como un alargamiento de los plazos sin que se reduzca la deuda nominal.
Sea como fuere, Evergrande continuó montada en su particular montaña rusa bursátil: tras dispararse un 17,6 % el jueves y caer un 11,6 % el viernes, hoy sus acciones en Hong Kong subieron un 8,05 %.