Lisboa, 14 oct (EFE).- Los portugueses claman por la escalada del precio de los combustibles en el país, con la gasolina que roza los dos euros por litro en algunas zonas de Lisboa y unas perspectivas poco halagüeñas, ya que la próxima semana volverán a subir.

El descontento social provocado por el alza de precios le puede pasar factura al Gobierno porque, además de la subida internacional de los combustibles, en Portugal los impuestos representan el 59 % del precio de la gasolina y el 53 % del gasóleo.

Con un salario mínimo de 740 euros, los portugueses han elevado la presión sobre sus gobernantes, que insisten que poco o nada pueden hacer para controlar el sector.

En los últimos días, el ministro de Ambiente portugués, João Pedro Matos Fernandes, recordaba en declaraciones a los periodistas que el mercado de los combustibles fósiles es libre.

Aún así, el pasado 8 de octubre la Asamblea de la República lusa aprobó una ley para que el Gobierno sí pueda intervenir en una pequeña parcela que rige los precios de los combustibles.

La ley está pendiente de que sea autorizada por el presidente luso y permitirá al Ejecutivo controlar el margen de los propios vendedores del combustible.

Matos insistió en que se trata de “un mercado libre”, donde el precio es fijado, esencialmente, en función del “precio del bien primario, que es el petróleo”, por lo que “ni éste ni ningún gobierno tiene capacidad de intervenir”.

La escalada del precio de este sector se explica por la subida continua en los últimos meses de los productos refinados en los mercados internacionales.

En esta semana, la gasolina volvió a nivel récord en Portugal con una subida de dos céntimos, mientras que el gasóleo se encareció en tres.

En algunos indicadores de Lisboa, la gasolina 98 ya se puede ver a 2 euros por litro y los portugueses se quejan de que más de la mitad de lo que pagan por repostar va directamente a los impuestos lusos.

De momento, el Gobierno ha descartado aliviar la carga fiscal y, así, penalizar este tipo de combustibles fósiles, contrarios a las políticas verdes.

HUELGA CONTRA LOS COMBUSTIBLES

El hartazgo ha llegado a las redes sociales. El grupo “Huelga contra los combustibles” suma 175.000 seguidores que defienden una “huelga” de abastecimiento y el bloqueo de los puentes de Lisboa sobre el Tajo.

“Si estás contra estos precios de los combustibles, participa en esta huelga. Tenemos que dejar de ser este pueblo que admite todo”, señalan los administradores del grupo.

Esta particular huelga comenzaría mañana y se prolongaría durante finales de octubre.

La convocatoria evoca la protesta de 1994, cuando los camiones bloquearon el Puente 25 de abril en protesta por la subida de los peajes en la autopista.

Algunos se muestran escépticos sobre el impacto de este tipo de iniciativas. “La gente puede no abastecer el día de la huelga, pero tendrá que hacerlo antes o después”, señalan.

ALIVIO POR VIVIR EN LA FRONTERA

Aunque en España la escalada de precios también ha disparado la gasolina y el diésel, los portugueses que viven cerca de la frontera hispanolusa pueden ahorrar entre 20 y 30 euros cada vez que llenan el depósito, si lo hacen en algún surtidor español.

Mateus Passareira, vecino de Nave de Haver (a 15 kilómetros de la frontera española de Fuentes de Oñoro, Salamanca), reconoce a EFE que en Portugal “está muy caro y la gente no puede vivir así, hay una diferencia de 50 céntimos por litro o más, depende de la gasolinera, pero hay mucha diferencia”.

También, Miguel Monteiro, portugués que trabaja en una gasolinera española de Fuentes de Oñoro, asegura que la clientela es mayoritariamente portuguesa, ya que “hay una diferencia, más o menos, de 30 céntimos”.

Nélson Duarte, que viaja con destino a la Costa atlántica lusa de Nazaré, también esta haciendo cola con su autocaravana en las gasolineras de la frontera española y explica a EFE que, antes de entrar en Portugal, siempre reposta en España para ahorrarse 30 euros.

Mar Marín y Carlos García