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Gaspar Ruíz-Canela

Foto de archivo de soldados birmanos tras el golpe de Estado de 2021. EFE/EPA/LYNN BO BO

Bangkok, 5 feb (EFE).- La exlíder birmana y nobel de la paz Aung San Suu Kyi, de 78 años, lleva más de tres en una cárcel insalubre con ratas y escorpiones en Naipyidó desde el golpe de Estado militar que acabó con su Gobierno en febrero de 2021.

Su hijo Kim Aris, que reside en Reino Unido, explicó este lunes a EFE que teme por la salud de su madre, que padece problemas dentales y artitris, aunque expresó su deseo de poder continuar la comunicación, después de haber recibido en enero la primera carta de Suu Kyi desde su encarcelamiento.

“Espero que la comunicación continúe abierta aunque esto está por ver”, indicó por videoconferencia Aris, que precisó que su madre afirmó estar “bien” y preguntó por la salud de sus familiares.

El también activista explicó que la escueta carta, recibida a mediados de enero a través de la Oficina de Exteriores británica, es una respuesta de agradecimiento que él le envió el año pasado y que ella recibió en diciembre.

Se trata del único intercambio entre ambos que la junta militar ha permitido hasta ahora, ya que Suu Kyi, que cumple una pena de 27 años de cárcel, se encuentra prácticamente incomunicada.

La nobel de la paz padece espondilitis, un tipo de artitris de la columna vertebral, y enfermedades dentales.

“Necesita atención y no está recibiendo el tratamiento que necesita en prisión”, dijo Aris, que pidió que su madre, casi octogenaria, sea liberada o al menos puesta bajo arresto domiciliario.

En una entrevista con el medio Nikkei Asia, el antiguo asesor económico de la líder depuesta Sean Turnell, que pasó casi dos años detenido en la misma prisión que ella, señaló que la cárcel en la capital birmana es un lugar insalubre e inhóspito.

“El tiempo era horrible: hacía calor todo el tiempo, excepto cuando llovía a cántaros durante el monzón”, explicó Turnell, que agregó que “como corresponde a un pantano, estaba lleno de ratas, hormigas, mosquitos y escorpiones. Un lugar horrible, espantoso”.

Suu Kyi fue detenida el mismo día del golpe de Estado del 1 de febrero de 2021 y fue juzgada en un largo proceso opaco que ha sido criticado por Estados Unidos, Reino Unido, la ONU y la Unión Europea, entre otros.

La política birmana ya pasó 15 años bajo arresto domiciliario en una residencia en Rangún, durante el periodo de mandato de la anterior junta militar (1962-2011), tras liderar desde 1988 el movimiento prodemocrático contra los militares, lo que le hizo ganar el nobel de la paz en 1991.

Birmania vive sumida en el conflicto desde el golpe, con la junta debilitada por las derrotas del Ejército frente a guerrillas prodemocráticas y de minorías étnicas.

Cerca de 4.500 personas han muerto en manos de las fuerzas de seguridad birmanas y casi 20.000 se encuentran detenidas, entre ellas Suu Kyi, desde la asonada, según el último recuento de la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos de Birmania (AAPP).

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