Buenos Aires, 12 ene (EFE).- La industria ganadera de Argentina produjo un total de 2,9 millones de toneladas de carne vacuna en 2021, lo que implicó un retroceso del 6,1 % respecto al año anterior, informó este miércoles la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de Argentina (CICCRA).

Según el último informe del organismo, el número de cabezas faenadas en 2021 ascendió a 12,9 millones, una contracción del 7,4 % en comparación al 2020, “marcando el nivel más bajo de los últimos cuatro años”.

De hecho, en diciembre de 2021 se faenaron 1,1 millones de cabezas, un 5,6 % menos que en el mismo mes del año anterior, en lo que fue la duodécima caída interanual en 13 meses por “la escasez de hacienda para enviar a faena”.

Por otra parte, Argentina, uno de los mayores consumidores mundiales de carne vacuna por habitante, presentó un consumo per cápita de 47,6 kilogramos en 2021, un retroceso del 4,8 % respecto a 2020, según datos de la CICCRA.

Asimismo, el año pasado las exportaciones de carne vacuna totalizaron 797.615 toneladas, una caída interanual del 11,7 %, de acuerdo con el informe de la entidad.

El pasado 3 de enero, el Gobierno argentino publicó una serie de normas que fijan las condiciones para exportar carne de vacuno en 2022 y 2023, entre las que se incluye la suspensión por dos años de los cortes “preferidos” por los consumidores argentinos.

Mediante el decreto 911/21 reservó para el mercado interno los cortes “preferidos” por la población, es decir, asado con o sin hueso, falda, matambre, tapa de asado, nalga, paleta y vacío, al limitar la exportación definitiva y/o suspensiva hasta el 31 de diciembre de 2023.

También suspendió hasta el 31 de diciembre de 2023 la exportación definitiva y/o suspensiva de reses enteras, medias reses, cuarto delantero con hueso, cuarto trasero con hueso, medias reses incompletas con hueso y cuartos delanteros incompletos con hueso.

Estas normas se publicaron luego de que finalizara la vigencia de las restricciones a la exportación que desde mayo de 2021 el Gobierno argentino reglamentó, con el objetivo de bajar el precio de la carne al consumidor.

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