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Madrid, 15 ago (EFE).- Las alpargatas son una prenda infalible en el buen tiempo, que atesora tanta artesanía como historia, pues pasó de ser un calzado humilde a desfilar por pasarelas y vestir los pies de iconos como Dalí y Coco Chanel, y actualmente la reina Letizia de España o Jill Biden, primera dama de EEUU.

Su uso en los países mediterráneos como España y el sur de Francia democratizó este calzado, que usaban campesinos y también llevaron los soldados republicanos durante la Guerra Civil española (1936-1939).

Era un tiempo en el que artistas afamados como los pintores españoles Salvador Dalí y Pablo Picasso lo lucían en sus talleres y también en algunas apariciones públicas.

Jill Biden se hizo con un par de alpargatas de la firma Castañer cuando visitó Madrid con su marido, el presidente Joe Biden, con motivo de la reciente cumbre de la OTAN. Era un modelo anudado al tobillo que, en tiempo récord, agotaría existencias.

No es la única, puesto que la reina Letizia, esposa de Felipe VI, hacía lo propio durante los mismos días. Y también en buena parte de sus apariciones públicas durante los meses de primavera y verano, cuando las alpargatas, espardeñas o espardiles se convierten en un calzado comodín y de vanguardia, pese a tener un origen vinculado a la civilización egipcia, hace más de 4.000 años.

ESTRELLAS DEL CINE Y DE LA MODA

Elaboradas con fibras naturales como el algodón o el mimbre y con suela de cáñamo o esparto, los primeros modelos de espardeñas pueden visitarse en museos como el Arqueológico de Granada (sur español), donde puede verse cómo este calzado de estructura hilada marcó a varias culturas.

Una evolución que pasaría por ser calzado de guerra para soldados y pasear por el centelleante Hollywood de los años 50, cuando sus divas calzaban espardeñas durante los rodajes: de Grace Kelly a Audrey Hepburn; o una Cocó Chanel, la famosa modista de alta costura, que, durante su estancia en Biarritz (suroeste de Francia), combinaba este calzado con collares de perlas y camisas marineras.

El halo de sofisticación y vanguardia llegó de la mano de Yves Saint Laurent que, durante los años setenta, decidió reformular este calzado a su manera, con plataforma y subiéndolo a las pasarelas de la moda. Desde entonces, este básico de armario se renueva cada temporada con modelos nuevos que conviven con clásicos atemporales.

Ahora existen tantos modelos como estilos y ocasiones. “En nuestro caso las sandalias altas con plataforma y hormas cómodas son uno de nuestros productos estrella”, explican a EFE los responsables de Fígara, una marca artesana especializada.

Para esta compañía, la clave de las alpargatas, por encima de la estética, reside en trabajar con procesos artesanales para crear hormas cómodas, un básico de las espardeñas. Un criterio compartido por aquellos fabricantes de calzados artesanos e históricos que se mantienen en vanguardia, como es el caso de las Venezianas.

“Los nobles venecianos las usaban para recibir invitados en sus palacios. Al ser cómodas y antideslizantes, se hicieron conocidas entre los gondoleros y durante el siglo XX se popularizaron entre todas las clases sociales”, explican por su parte desde esta firma, popularizada por supermodelos como Kate Moss.

Una forma de acercar el calzado a un público que “no tiene una edad específica”, pero sí permanece atento “a la moda y las últimas tendencias”. “Su comodidad hace que muchos se fidelicen con el producto”, añaden.

María Muñoz Rivera

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