Belgrado, 28 sep (EFE).- La tensión entre Serbia y Kosovo -con movimientos de blindados y tropas cerca de la frontera común- ha subido de temperatura en la última semana debido a la “crisis de las matrículas”, cuyas claves son complejas.
La situación ha escalado hasta el punto de que la Unión Europea (UE) y la OTAN han pedido a ambos países que se calmen y desescalen la situación de conflicto.
La crisis puede dar al traste con los tímidos avances realizados en la última década en unas negociaciones de normalización entre Kosovo y Serbia. Kosovo se independizó en 2008 de forma unilateral de Serbia, que no reconoce la soberanía de su antigua provincia.
¿Por qué estalló la crisis?
El día 20, Kosovo prohibió la entrada de vehículos con matrículas serbias en su territorio y desplegó a fuerzas especiales de la policía en Jarinje y Brnjak, dos puestos fronterizos en el norte del país. Esa zona de Kosovo está poblada por serbios que rechazan la autoridad del gobierno de Pristina.
Para acceder a Kosovo se deben sustituir las matrículas serbias por unas kosovares temporales -válidas durante 60 días-, además del pago de cinco euros.
Serbia se declara protectora de la minoría serbia en Kosovo y criticó el despliegue de las fuerzas kosovares, con vehículos blindados y fusiles automáticos, como una provocación.
¿Por qué cambiar las matrículas indigna a los serbios?
El mismo día en el que se aplicó la medida se concentraron en la zona varios cientos de serbios del norte de Kosovo que cortaron las carreteras para protestar, lo que ha elevado la tensión con las fuerzas kosovares.
Los serbokosovares y Belgrado aseguran que la medida de las autoridades kosovares afecta a la libertad de movimientos y las actividades económicas y sanitarias de la población serbia de la antigua provincia, poblada por una gran mayoría de albaneses.
Para los serbios del norte de Kosovo llevar unas matrículas en las que figura “República de Kosovo” es una humillación.
Belgrado asegura que la medida impuesta por Pristina es un paso unilateral que viola los acuerdos del diálogo para la normalización de sus relaciones, amparado por la UE, y denuncia que Pristina incumple otras medidas sin sufrir ninguna repercusión desde Bruselas.
Serbia considera como una provocación y una amenaza el despliegue de unidades especiales de la policía kosovar en el norte, y elevó la alerta de sus unidades militares. Helicópteros y cazas serbios sobrevolaron el domingo la frontera común.
¿Cómo justifica Kosovo la medida?
Las autoridades kosovares aseguran que la medida se aplica tras expirar un acuerdo de 2016 con Serbia sobre las matrículas y es “recíproca” a una decisión de Belgrado de retirar las matrículas kosovares cuando entran en Serbia.
El primer ministro de Kosovo, el nacionalista Albin Kurti, ha prometido una política de reciprocidad con Serbia y no aceptar que Belgrado cuestione la soberanía kosovar.
Algunos analistas también recuerdan que esta crisis se debe entender en el contexto de las elecciones locales kosovares de este octubre y las generales serbias previstas para la primavera, ya que ambos líderes, el kosovar Kurti y el presidente serbio, Aleksandar Vucic, se presentan como defensores de los intereses de sus países.
¿Cómo reaccionó la UE y la OTAN?
La Unión Europea (UE) y la OTAN han llamado a rebajar la tensión, la retirada de las unidades especiales de policía kosovar y el fin de las protestas de la población serbia.
El alto representante de la Política Exterior y de Seguridad de la UE, Josep Borrell, pidió “una desescalada inmediata en el norte de Kosovo” y solucionar los conflictos en las negociaciones.
El lunes, la fuerza KFOR de la OTAN, desplegada en Kosovo desde el fin de la guerra en 1999, aumentó el número y la duración de sus patrullas para “seguir de cerca la situación” y cumplir su mandato para garantizar “la seguridad y la libertad de circulación a todas las comunidades que viven en Kosovo”.
¿Hay indicios de una vuelta a la calma?
Serbia y Kosovo celebrarán mañana, miércoles, una reunión en Bruselas, bajo mediación de la UE, para tratar de rebajar la creciente tensión.
La UE facilita desde 2011 un difícil proceso de diálogo entre Kosovo y Serbia, con el objetivo de alcanzar un acuerdo vinculante para normalizar las relaciones entre ambas capitales, una condición para al acercamiento de los dos países a la Unión.
Mañana asistirán a la reunión de Bruselas los negociadores jefe de cada capital, que en diez años ha avanzado con lentitud, constantes interrupciones y tensiones.