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Tokio, 13 dic (EFE).- El Ejecutivo de Fumio Kishida se encuentra en la cuerda floja por un escándalo de cobros en negro en el que están involucrados numerosos altos cargos de su Gabinete y de su partido, y que se suma al descontento popular generalizado contra el actual mandatario nipón.

El caso ha provocado por el momento la decisión del mandatario de reemplazar a todos los ‘barones’ implicados, así como la dimisión de Kishida al frente de su facción dentro del partido gobernante, movimientos que complican su continuidad a medio plazo como líder del Gobierno.

¿Cuáles son las irregularidades?

Las autoridades niponas investigan la posible violación de la ley de control de fondos políticos por la colecta de hasta 500 millones de yenes (unos 3,2 millones de euros) en eventos de recaudación organizados por el partido gobernante y repartidos entre docenas de sus miembros, que no declararon estas cantidades como establece la normativa.

Estos cobros en negro fueron distribuidos entre 2018 y 2022 por Seiwaken, la principal agrupación dentro del Partido Liberal Democrático (PLD), al margen de otros 660 millones de yenes (4,2 millones de euros) que sí fueron declarados, según los detalles de la investigación publicados por los medios locales.

Estos eventos de recaudación constituyen una vía legal de financiación para los partidos, aunque estos están obligados a declarar sus ingresos de forma detallada, especialmente cuando las aportaciones de individuos o entidades superan determinado umbral que pueda despertar sospechas de tráfico de influencias.

¿Quiénes son los implicados?

El de mayor perfil es Hirokazu Matsuno, número dos del actual Ejecutivo tras Kishida y visto como uno de sus potenciales sucesores, quien habría recibido más de 10 millones de yenes (unos 64.500 euros) en negro.

Además del hasta ahora portavoz y secretario jefe del Gabinete Kishida, el escándalo salpica a otros pesos pesados tanto en el Ejecutivo como en la facción Seiwaken, una subagrupación política que en su día dirigió el exmandatario nipón Shinzo Abe, fallecido en un atentado en 2022.

Entre los otros implicados destaca el actual ministro de Economía, Comercio e Industria, Yasutoshi Nishimura, el jefe de estrategia política del PLD, Koichi Hagiuda, o los ‘barones’ de esta formación Tsuyoshi Takagi y Hiroshige Seko.

Otras cuatro facciones del conservador PLD están siendo investigadas por las presuntas irregularidades, entre ellas la que lideraba Kishida hasta que estalló el caso.

¿Qué consecuencias podría tener el caso?

Un equipo especial de investigación de la fiscalía del distrito de Tokio está a cargo del caso y ha comenzado a tomar declaración al personal administrativo de los políticos implicados.

La fiscalía planea comenzar a interrogar a los altos cargos sospechosos de haber cometido irregularidades una vez concluya la actual sesión parlamentaria este mismo miércoles 13, y más adelante podría presentar cargos formales contra ellos por vulnerar la ley de control de fondos políticos.

Por el momento, Kishida parece dispuesto a limpiar el nombre de su Gobierno llevando a cabo una remodelación en la que prescindiría de todos los integrantes de la antigua facción Abe, pero no contempla su propia dimisión, según dijo en rueda de prensa.

¿Por qué se complica la continuidad de Kishida?

La legislatura del actual primer ministro nipón, quien lleva meses con cifras de aprobación popular bajo mínimos, expira en octubre de 2025, pero un año antes deberá afrontar otras primarias dentro de la formación conservadora.

Deshacerse de los miembros de su Gabinete que también lo son de la facción Seiwaken -una de las tradicionalmente más importantes del PLD- puede restarle apoyos a Kishida dentro de su partido, donde ya había muchas voces que venían criticando su falta de liderazgo de forma interna, según señalan los analistas nipones.

Kishida, quien ya se vio obligado a remodelar su Gabinete en agosto de 2022 por el anterior escándalo de vínculos con la “Secta Moon”, atraviesa así su peor momento desde su llegada al poder en octubre de 2021, y que podría suponer “el principio del fin” de su mandato, tal y como señaló el diario Nikkei en un artículo de opinión.

Antonio Hermosín Gandul

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