Buenos Aires, 9 nov (EFE).- Más de diez millones de argentinos menores de 30 años están llamados a votar en las elecciones legislativas del próximo domingo, unos comicios que medirán el descontento del grupo poblacional más castigado por la crisis socioeconómica que atraviesa el país suramericano desde mediados del 2018.

En las primarias de septiembre, esa apatía de los jóvenes hacia la clase política tradicional cristalizó en un fuerte apoyo a las opciones más extremistas del espectro ideológico en algunos distritos, como fue el caso del libertario Javier Milei, que obtuvo un 13,66 % de los sufragios en la capital.

“Es un electorado que está enojado con el kirchnerismo, que no está conforme con lo que pasó con el macrismo, pero entiende que hay que modificar algo. En ese modificar algo hay una dispersión total del voto, que fue la que se llevó Milei en Buenos Aires”, cuenta a Efe Esteban Regueira, analista de la consultora Clivages.

LOS JÓVENES Y LA CRISIS ECONÓMICA

¿Cómo son los jóvenes argentinos menores de 30 años? En su mayoría, estudiantes y trabajadores que crecieron en un país devastado por la crisis del 2001, vivieron la recuperación del primer kirchnerismo y arrancaron su vida adulta en medio de una nueva recesión, con caídas dramáticas del poder adquisitivo y del empleo formal.

Según un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina, un 18,9 % de los jóvenes de entre 18 y 34 años estaba desocupado a finales del 2020, un porcentaje que contrasta con el 12,1 % de paro registrado entre los adultos de 35 a 59 años.

Asimismo, el índice de pobreza general se ubicó en el 40,6 % en el primer semestre de este año, saltando hasta el 48,5 % entre la población de 15 y 29 años, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

Toda esta realidad macroeconómica y social impactó de lleno en las perspectivas de futuro de los más jóvenes: la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y la consultora Voices! estiman que un 70 % de los argentinos de 15 a 24 años preferirían vivir en otro país, más que ningún otro grupo etario.

Consciente de esta insatisfacción, el Gobierno argentino puso en marcha varios planes para estimular la incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo (“Te Sumo”) e incentivar sus conocimientos de programación (“Argentina Programa”).

DESAPEGO HACIA LAS FUERZAS MAYORITARIAS

En este contexto de crisis, la adhesión de los jóvenes a las dos fuerzas mayoritarias es cada vez menor, especialmente al kirchnerismo, la corriente del peronismo liderada por la expresidenta (2007-2015) y actual vicepresidenta del país, Cristina Fernández de Kirchner.

Así lo considera el politólogo Julio Burdman, que nota un cierto “envejecimiento” del kirchnerismo, tanto por la edad de sus dirigentes como por unos códigos culturales -el retorno de la democracia, el rock nacional, la figura de Diego Armando Maradona- “bastante vinculados a una Argentina que ya no es tal”.

“Las encuestas dan cuenta de que hoy el votante joven no es kirchnerista. En las universidades el kirchnerismo se retrajo bastante y en las elecciones da la impresión de que otros candidatos que apelan al voto joven tienen más éxito, sobre todo en la zona urbana de Buenos Aires, que es muy gravitante en términos electorales”, asegura a Efe Burdman, director de Observatorio Electoral Consultores.

El más beneficiado por ese descrédito es Javier Milei, candidato a diputado por la ciudad de Buenos Aires y cuyo discurso antisistema ha cosechado simpatías entre el electorado más joven.

“Cuando uno analiza el voto de Milei, es mucha la cantidad de votantes jóvenes que lo apoyan, en la medida que, cuando el rango etario va creciendo, se va alejando cada vez más”, afirma Esteban Regueira.

Para Julio Burdman, una clave que explica el buen desempeño de Milei, más allá del uso masivo que hace de las redes sociales, es que “logró algunos mensajes que conectaron con la problemática de los jóvenes en la actualidad”, sobre todo por su defensa del autoempleo en una Argentina con altos índices de informalidad.

“La crítica del kirchnerismo a la forma de emplearse que tienen los jóvenes no engancha bien con lo que la sociedad y la realidad permiten. De alguna forma, los libertarios justifican o legitiman las cosas que los jóvenes pueden hacer”, apunta Burdman, insistiendo en el carácter exclusivamente porteño del “fenómeno” Milei.

SIN GRANDES SORPRESAS EN NOVIEMBRE

Ambos expertos coinciden en que las elecciones legislativas del próximo domingo revalidarán los resultados de las primarias de septiembre, cuando el oficialismo cosechó apenas un tercio de los sufragios a nivel nacional.

En cualquier caso, el Gobierno todavía tendrá dos años por delante para consolidar la incipiente recuperación económica y, de paso, seducir a millones de jóvenes que hoy ven su futuro lejos del país.

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