Carlos Meneses

Empleados clasifican hoy los pedidos de la empresa Favela Brasil Xpress, la primera compañía listada en la bolsa de valores de Paraisópolis, la segunda favela más grande de Sao Paulo (Brasil). EFE/ Sebastião Moreira

Sao Paulo, 26 nov (EFE).- Las diez mayores favelas de Brasil han dicho basta a décadas de marginación económica y han creado su propia bolsa de valores, con la que pretenden hacer florecer negocios locales y abrirle las puertas a inversores de todo el mundo.

El presidente de G10 Favelas y líder comunitario de Paraisópolis, Gilson Rodrigues (i), sostiene una campana para que la haga sonar el joven de 21 años Givanildo Pereira (d), fundador y CEO de Favela Brasil Xpress, durante la apertura simulada de la sesión de celebración de la primera compañía listada en la bolsa de valores de Paraisópolis, la segunda favela más grande de Sao Paulo (Brasil). EFE/ Sebastião Moreira

A la entrada del Pabellón Social de Paraisópolis, la segunda favela más grande de Sao Paulo, no hay estatuas de toros dorados. Alrededor, en vez de rascacielos acristalados, hay decenas de casas de ladrillo desnudo apelotonadas y un laberinto de callejuelas de cemento.

Dentro del local tampoco hay brókeres trajeados, pero sí hay una campana de latón colgada en una pared. Es el símbolo de la recién inaugurada “Bolsa de Valores de las Favelas”.

Esta revolucionaria iniciativa es obra de “G10 Favelas”, una organización que reúne a líderes y emprendedores de las diez mayores favelas de Brasil, entre ellas la propia Paraisópolis o la Rocinha, en Río de Janeiro.

“La idea surgió para crear un puente entre las start-ups y los inversores que quieran actuar en las favelas de Brasil”, explica a Efe el presidente de G10 Favelas, Gilson Rodrigues, de 37 años y líder comunitario de Paraisópolis.

Lanzada hace una semana, el proyecto es fruto de una alianza con DIVI•hub, una plataforma de financiación popular, con sede en Silicon Valley (California), que ha recibido los permisos de la Comisión de Valores Mobiliarios de Brasil (CVW) para regular las participaciones de las empresas listadas.

En ese mundo digital es donde se mueve la bolsa de valores. Pero, ¿quién puede participar?

“Cualquier star-up de Brasil, desde que haya sido criada y opere dentro de la favela. Tiene que seguir algunas reglamentaciones, presentar un plan, registrarse y abrimos la IPO (oferta pública de acciones)”, resume Rodrigues.

Cualquier persona, “rica o pobre” -remarca-, puede invertir y comprar participaciones de 10 reales (casi 2 dólares). Los accionistas, como ocurre en cualquier otra bolsa del mundo, tendrán derecho a dividendos, cotas de la compañía o al retorno de su inversión.

“Es un estímulo para la población de la favela que está sufriendo con dos crisis, la sanitaria (por la covid-19) y la económica, que trae hambre y desempleo”, expone.

PRIMERA IPO: FAVELA BRASIL XPRESS

El corro ya tiene su primera compañía listada. Se trata de Favela Brasil Xpress. Su fundador y CEO tiene 21 años y se llama Givanildo Pereira.

Su empresa surgió a partir de una necesidad acuciosa: los serios problemas para entregar en las favelas las encomiendas compradas vía Internet.

Por un lado, el callejero de estas barriadas tiene vida propia, es decir, al lado del número 1 aparece el 30; y por otro, son consideradas, a veces de forma prejuiciosa, zonas de riesgo debido a los problemas vinculados con la violencia y el tráfico de drogas.

Pereira vio una oportunidad y montó una empresa cuya misión es entregar el paquete hasta la puerta del consumidor.

“Al principio empecé solo, iba a buscar los paquetes, los separaba, los entregaba. Hacía de todo”, expresó Pereira.

Sus jornadas eran maratonianas. Se despertaba de madrugada y a veces terminaba al día siguiente. Era tal la demanda reprimida que decidió expandir, pero se encontró con todas las puertas cerradas.

“Procuré grandes bancos, intenté un pedir préstamo, pero no lo conseguí”, relata.

Al final, consiguió uno pequeño de 15.000 reales (2.700 dólares) de “G10 Bank”, otra iniciativa de G10 Favelas que surgió para facilitar el acceso al crédito a los vecinos de las favelas y que también prepara su salida a bolsa.

Con ese dinero compró equipos, contrató personal y hoy ya opera en siete favelas de Sao Paulo y Río.

Sólo en Paraisópolis reparte una media de 1.200 paquetes por día, lo que “representa una carga de 600.000 reales (110.000 dólares), o sea, las personas de las favelas consumen”.

Ahora con la IPO pretende captar 1,3 millones de reales (230.000 dólares) y seguir expandiéndose.

UN POTENCIAL MILLONARIO

Según cálculos de los institutos Data Favela y Locomotiva, los habitantes de las favelas brasileñas, que se calculan en casi 14 millones de personas, mueven 119.800 millones de reales (unos 21.500 millones de dólares) al año.

Ahora con la bolsa, el objetivo es convertir ese potencial en mejores condiciones de vida para su población.

“Nosotros podemos ser agentes de nuestra propia transformación”, sentencia con convicción Rodrigues. EFE

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