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Pekín, 13 de mayo—Zhang Zhan, la periodista china encarcelada por informar sobre los inicios del brote de COVID-19 en Wuhan, finaliza su condena de cuatro años este lunes. Organizaciones de derechos humanos están pendientes de su liberación, la cual consideran un momento crucial para la libertad de prensa en China.

Zhang fue detenida en mayo de 2020 y sentenciada en diciembre del mismo año bajo el cargo de “provocar peleas y provocar problemas”, una acusación frecuentemente usada contra disidentes en China. Su arresto y condena se debieron a la publicación de informes críticos sobre la respuesta inicial de las autoridades chinas al brote de coronavirus, utilizando plataformas como WeChat y medios internacionales, lo que el gobierno consideró como difusión de “informaciones falsas”.

Durante su encarcelamiento, Zhang inició una huelga de hambre que deterioró gravemente su salud, despertando preocupación internacional y críticas de organizaciones como Amnistía Internacional. Esta última ha descrito su juicio como un “vergonzoso ataque a los derechos humanos”, enfatizando que Zhang solo buscaba transparentar la situación en Wuhan frente a una significativa opacidad gubernamental.

La espera de su liberación genera expectativas y preocupaciones. Aunque se anticipa que salga de prisión sin contratiempos, las condiciones de su salud y su libertad efectiva son puntos de incertidumbre, dada la rigurosidad con la que China maneja los casos de disidencia.

El caso de Zhang Zhan resalta las tensiones entre la libertad de prensa y las políticas gubernamentales en China, especialmente en contextos de crisis sanitaria global. Su liberación podría representar un momento significativo para los derechos humanos en el país, observando si se permitirá que Zhang recupere su vida y continúe su labor periodística sin restricciones adicionales.

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