El líder universitario Lester Aleman fue registrado el pasado 9 de junio, durante una rueda de prensa, en la sede del partido Ciudadanos por la Libertad (CXL), en Managua (Nicaragua). EFE/Jorge Torres/Archivo

Managua, 3 jul (EFE).- El líder estudiantil nicaragüense Lesther Alemán se siente como Santiago Nasar, el personaje de “Crónica de una muerte anunciada”, la novela de Gabriel García Márquez, quien desde el comienzo de la narración anuncia que el protagonista va a morir a manos de los gemelos Vicario.

Alemán, el joven que saltó a la palestra pública por increpar al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en el inicio de un fallido diálogo nacional hace tres años, lo sabe, y asegura se ha preparado, en medio de la actual “cacería” de arrestos contra líderes políticos opositores, para dos escenarios: la cárcel o la muerte.

Para el graduado de Comunicación Social, de 23 años, Ortega, el antiguo guerrillero marxista que luchó contra la dictadura de Somoza (1937-1979), es una “fiera totalmente herida” que ha cruzado las líneas rojas, por lo que él se siente un “blanco” a cuatro meses de los comicios.

En entrevista telemática con la Agencia Efe, el dirigente de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), confesó que no valoró lo que significaría irrumpir y encarar en una transmisión televisada en vivo a Ortega, el líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), próximo a cumplir 76 años, y “haber hecho mortal a quien una vez creyeron era divino”.

El líder universitario Lester Aleman fue registrado el pasado 9 de junio, durante una rueda de prensa, en la sede del partido Ciudadanos por la Libertad (CXL), en Managua (Nicaragua). EFE/Jorge Torres/Archivo

Pregunta: Cuando solicité la entrevista dijiste no tenías un lugar seguro. ¿Por qué no tienes un lugar seguro en Nicaragua?

Respuesta: Actualmente estamos ante una cacería de liderazgos en la oposición por parte del régimen de Ortega. Desde el 2018 es complicado, para aquellos que hacemos política, tener un lugar seguro donde estar sin ser víctima de hostigamiento, persecución, acoso, vigilancia. Desde el 16 de mayo (de 2018) que participé en el dialogo nacional, salí de mi casa.

Ahora, ante la arremetida contra los liderazgos, se me dificulta la movilización y tener una casa porque vivo de un lado a otro.

P: ¿Cómo ha cambiado la vida de Lesther Alemán desde el 16 de mayo de 2018 cuando inició aquel diálogo nacional?

R: ¡Cómo le cambió la vida a Nicaragua, en realidad!. Hay un antes un después del 18 de abril de 2018. Se alzó la dignidad a los nicaragüenses, regresamos el sentido de nación y la búsqueda por la democracia. Anhelamos vivir en libertad y, sobretodo, hay una persistencia por alcanzar justicia.

Personalmente dio un giro total, superando mis rutinas que eran de casa a universidad, de universidad a iglesia, y de la iglesia a casa (…). No tuve transformaciones en que las fiestas se acabaron, pero sí, por ejemplo, no me puedo congregar en una iglesia.

Separarme de mis padres fue doloroso. Estar expuestos ante la persecución me tomó adaptarme. A la edad de 23 años he madurado para asumir riesgos. Siento que mis temores los puedo administrar. No me inmovilizo ante la persecución y el hostigamiento. Cuando me ha tocado encarar a oficiales de la Policía Nacional, lo hago con suma espontaneidad y normalidad, pero sí llega en algún momento la preocupación, la incertidumbre y la desesperación como jóvenes de (preguntarnos) cuándo superamos esto, cuando acaba.

P: ¿Crees que por haber increpado al presidente Ortega, a quien le pediste su rendición, te convierte en un blanco?

R: Te quiero afirmar algo en esa pregunta: lo volvería a hacer cuantas veces fueran necesarias porque siento que hice valer un derecho que tengo como nicaragüense: cuestionar al poder.

No valoré que iba a significar increpar a Ortega, y al no valorarlo luego me asusté de convertirme en algunas encuestas en la segunda persona más odiada y más conocida del país.

Lo que sí me ha sorprendido es el nivel de odio que significó y me cuesta creer que identifiquen como un peligro a alguien de 23 años, porque lo he visto en simpatizantes (sandinistas) ciegos totalmente por el fanatismo. He visto también ese comportamiento en algunos oficiales de la Policía Nacional, en paramilitares, en medios de comunicación oficialistas, en troles, y aún lo vi en parte de mi familia y me costaba creer que una persona que ellos habían visto crecer, desarrollarse, hoy fuera un enemigo por haber hecho mortal a quien una vez creyeron que era divino.

P: ¿Temes por tu vida?

R: Sin evadirte las emociones y los sentimientos sería mentiroso decirte que no ha habido temor en algunas ocasiones, pero es por la reacción de mi madre y mi padre más allá de lo que me pueda pasar a mí.

Preparé a mis padres hace algunos días, casualmente, para dos escenarios: la cárcel o la muerte. Y tuve que hablar con ellos y les dije: me quedo en Nicaragua, voy a enfrentar las consecuencias de permanecer acá. Ustedes tienen que apoyarme desde donde estén y tener consciencia de que lo hago pensando en que, al no tener nada y ya al haberlo perdido todo, lo único que me queda es mi país.

P: ¿Te han sugerido abandonar Nicaragua?

R: Sí, han habido personas que se me han acercado. Unos lo hacen por el aprecio que me tienen como: vos vales más vivo, piensa en tu familia. Y otras personas lo hacen por quererte apartar.

De manera personal he asumido que dar la batalla es contribuir, en las medidas de las posibilidades, a que (Ortega) no se perpetúe en el poder cinco años más.

P: ¿Cómo has recibido las detenciones de los dirigentes políticos opositores en el último mes?

R: Me ha dolido. Me genera mayor incertidumbre. Carcome esa incertidumbre. Y justamente llegaba a la conclusión de que Daniel Ortega se encarga de contestarle a todas aquellas personas que en algún momento se muestran críticos.

Ante eso, todos estamos expuestos. Aquí no hay narrativa de que eres empresario, eres intocable. Ya vimos que esas líneas rojas no existen. En la naturaleza de ese adversario que tenemos no existen líneas rojas. Te ve como un blanco. Sólo deja ir su maquinaria militar-bélica, que es lo único que le sostiene.

Cuando detuvieron a José Adán Aguerri (expresidente de la principal cúpula patronal de Nicaragua), dije: vamos a tierra arrasada, (Ortega) está cruzando todo, y ya es una fiera totalmente herida que no ve otra salida que arremeter porque no está convencido de que va a ganar las elecciones.

P: ¿Cuál es tu lectura sobre estas detenciones?

R: Hay una estrategia impulsada a evitar que la oposición real participe en el proceso electoral (…). Paralelo hay una narrativa de odio sostenida contra todos los sectores (críticos al Gobierno). Es un régimen que ha quedado en evidencia, que es responsable de crímenes de lesa humanidad y se ha encargado de enchichar maíz (enojar) en Nicaragua.

Veo el proceso electoral como un detonante pacífico, como una forma de protesta, y como una forma de decidir sobre, por y con nosotros.

P: ¿Sientes que en cualquier momento puede ser tu última entrevista?

R: Espero no sea la última, pero soy muy consciente que pueda ser la última y eso no me va a inmovilizar. Me he resistido a grabar un video (de despedida), a pesar de que ya todos los muchachos lo tienen, porque dije voy a aprovechar todos los espacios de entrevista para enviarle los mensajes a los nicaragüenses y quiero quede muy claro: los jóvenes en Nicaragua merecemos vivir en libertad, y hemos asumido eso a cualquier costo para alcanzarla.