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Kinsasa, 8 feb (EFE).- Los combates del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) contra las posiciones del Ejército de la República Democrática del Congo (RDC) en el este del país han obligado a más de 150.000 personas -más de la mitad, niños- a abandonar sus hogares desde el pasado viernes, informó hoy la ONG Save the Children.

“Las familias han buscado refugio en campos de desplazados, iglesias, escuelas y familias de acogida, y miles de personas están en las carreteras buscando seguridad en la ciudad de Goma”, capital de la provincia de Kivu del norte, indicó la ONG en un comunicado.

Este éxodo se ha sumado a la enorme cifra de desplazados internos que existe en el país, lamentó Save de Children.

Sólo en Kivu del Norte, donde lucha el M23, más de 2,4 millones de personas habían dejado sus casas a finales de 2023.

“Los niños de la RDC no sólo son testigos de los horrores del conflicto, sino que también están siendo reclutados por los grupos armados. Es imperativo adoptar medidas urgentes para romper el ciclo de sufrimiento de estas vidas inocentes”, señaló el director de Save the Childen en el país, Greg Ramm.

La organización humanitaria afirmó, además, que “muchos niños han sido separados de sus familiares” por culpa de la violencia y la huida precipitada de miles de personas al mismo tiempo, aunque aún se desconoce el número de menores perdidos.

El M23 reactivó sus combates el pasado 1 de octubre, después de meses de calma relativa.

Desde entonces, ha avanzado por varios frentes hasta situarse a unos veinte kilómetros de la ciudad de Goma, que ocupó durante diez días en 2012, antes de retirarse por la presión de la comunidad internacional.

Los insurgentes han tomado el control de las carreteras principales que unen el resto del país con esa estratégica capital provincial, de más de un millón de habitantes y base de numerosas ONG internacionales e instituciones de las Naciones Unidas.

La ONU pidió este miércoles a los rebeldes un cese “inmediato” de su ofensiva.

Sus combates también han desencadenado tensiones entre la RDC y Ruanda por la presunta colaboración de Kigali con el M23, un extremo que las autoridades ruandesas siempre han negado, pese a haber sido confirmado por la ONU.

A su vez, Ruanda y el M23 acusan al Ejército congoleño de cooperar con las rebeldes Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), fundadas en 2000 por cabecillas del genocidio de 1994 y otros ruandeses (hutus) exiliados en RDC para recuperar el poder político en su país.

Esa colaboración también ha sido confirmada por la ONU.

Desde 1998, el este de la RDC está sumido en un conflicto alimentado por milicias rebeldes y el Ejército, a pesar de la presencia de la misión de paz de la ONU en el país (Monusco).

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