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Teherán, 4 mar (EFE).- Los conservadores iraníes renovaron con holgura su mayoría en el Parlamento, en unas elecciones con la participación más baja en la historia de la República Islámica de Irán y las primeras desde las protestas desatadas por la muerte de Mahsa Amini en 2022.

Tras tres días de recuento, la Comisión electoral anunció este lunes que 245 diputados han sido elegidos en la primera ronda de las legislativas, la mayoría de ellos conservadores, informó la agencia oficial IRNA.

Otros 45 escaños se decidirán en una segunda vuelta en abril o mayo, dado que los candidatos no alcanzaron al menos el 20 % de los votos en su circunscripción, 16 de ellos en Teherán.

Irán celebró el viernes elecciones al Parlamento y a la Asamblea de Expertos, órgano que elige al líder supremo de la República Islámica en caso de vacante, entre el descontento popular, la descalificación de políticos reformistas, que buscan la apertura gradual del país, y llamadas al boicot.

Según los datos preliminares de IRNA, la participación fue del 41 %, frente al 42,5 % de las anteriores legislativas, cuando se justificó la baja votación por la pandemia del coronavirus. En 2016 votó un 61,6 %.

Se trataría de la participación más baja en los 45 años de República Islámica, aunque las encuestas auguraban una participación aún menor, incluso del 30 %.

En Teherán la participación se situó en un 24 %, según medios reformistas como Shargh.

Las autoridades no han hecho públicos los datos oficiales de la participación, una de las principales incógnitas de las elecciones que se celebraron entre llamadas al boicot de políticos y activistas, entre ellos la encarcelada premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi.

A pesar de la baja participación, las autoridades la celebraron como un éxito.

“Esta presencia, llena de pasión y comprensión, fue otro golpe para los obstinados oponentes de Irán después del golpe histórico que recibieron en los disturbios del año pasado”, afirmó Raisí un día después de la votación.

El mandatario renovó su puesto en la Asamblea de Expertos, que se elige cada ocho años, con un 82 % del voto en la provincia de Jorasán de Sur, donde solo competía contra otro rival.

Las elecciones llegaron dominadas por el descontento popular por la mala situación económica y la descalificación de candidatos reformistas, pero sobre todo por la represión de las protestas desatadas por la muerte de Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico.

Su muerte provocó unas fuertes protestas en las que se pidió el fin de la República Islámica y desaparecieron tras una represión policial que causó 500 muertos y por las que fueron ahorcados ocho personas, una de ellas en público.

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