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Redacción deportes, 22 nov (EFE).- Tim Weah, tras marcar a Gales, se erigió como la cara visible de una nueva generación de futbolistas estadounidenses que pide paso con alegría. Yunus Musah, Joshua Sargent, Brenden Aaronson, Sergiño Dest o Joe Scally reúnen juventud y desparpajo. Pero carecen de una característica que sí poseen Weah y otros dos compañeros, Jesús Ferreira y Gio Reyna: los tres, tienen genes de futbolista.

El internacional estadounidense Timothy Weah, en el partido de este lunes ante Gales, disputado en Doha. EFE/EPA/Rolex dela Pena

Weah, Ferreira y Reyna forman parte de esa nueva generación de talentos que empiezan a asomar la cabeza en la selección de Estados Unidos. Junto a Musah, Sargent, Aaronson, Dest y Scally, son los menores de 23 años que están a las órdenes de Gregg Berhalter. Sin embargo, tal vez tengan una ventaja sobre el resto. Desde muy pequeños, recibieron consejos de sus padres ex futbolistas, auténticos expertos en la materia.

El presidente de Liberia George Weah, en una foto de archivo.EFE/EPA/JASON SZENES

El más conocido de todos, sin duda, es el de Tim Weah. George Weah, actual presidente de Liberia y Balón de Oro en 1995, completó una carrera espectacular en equipos como el Mónaco, el París Saint-Germain, el Milan, el Chelsea, el Manchester City y el Olympique Marsella.

Entre la temporada 1985/86 y la 2002/2003 (año de su retirada en el Al-Jazira de los Emiratos Árabes Unidos), ganó tres Copas y una Liga de Francia, dos Ligas de Italia y una Copa de Inglaterra. Pero, sobre todo, dejó constancia de su voracidad goleadora tras marcar 268 tantos a lo largo de su carrera.

TIM WEAH, GENES DE LEYENDA

Weah era un portento físico. En carrera era imparable gracias a una zancada impresionante con la que dejaba uno tras otro a sus rivales. Y tenía un poder resolutivo ante la portería tremendamente efectivo. En su gol más famoso, el que marcó al Verona el 8 de septiembre de 1998 en San Siro se pueden ver todas esas cualidades en apenas 30 segundos. Y su hijo, ha heredado algunas.

Tim Weah nació en Nueva York en el año 2000, cuando su padre aún no había colgado las botas. George Weah conoció allí a su madre, una inmigrante Jamaicana que trabajaba en una sucursal bancaria que visitó el ex jugador liberiano.

El pequeño Tim se formó en la academia del New York Red Bulls y en 2017 cambió de aires para unirse a las categorías inferiores del PSG. De ahí pasó al Lille, donde ganó la Ligue 1 en 2021. Su padre, con una selección débil como Liberia, jamás pudo disputar un Mundial. Y, tras marcar a Gales, después de rematar un pase de Christian Pulisic, Tim se acordó de ese detalle.

“Es una gran sensación. Creo que mi padre está viviendo este momento a través de mí, estoy muy feliz de marcar este gol para mi familia y estoy muy feliz de ayudar al equipo de la manera que sea”, aseguró tras el choque.

DAVID FERREIRA, ÍDOLO EN DALLAS, CAMPEÓN DE AMÉRICA EN 2001

Pero Tim no es el único con padres futbolistas en la selección de Estados Unidos. Otro jugador de la plantilla que no gozó de minutos frente a Gales, también tiene orígenes con olor a césped. Es Jesús Ferreira, hijo del colombiano David Ferreira, que, como George Weah, tampoco pudo disputar un Mundial.

David Ferreira disfrutó del último coletazo exitoso de su generación. Ganó la Copa América 2001, pero después, Colombia se perdió las Copas del Mundo de 2002, 2006 y 2010 y se quedó sin disputar ni un solo minuto en la competición más importante del planeta.

Jesús Ferreira nació en Santa Marta (Colombia), pero el fichaje de su padre en 2010 por el Dallas le permitió, como a Tim Weah, formarse en un club estadounidense. Formó parte de las categorías inferiores del Dallas y ahora es una de las principales figuras de su club, donde su padre es un ídolo. Nunca fue convocado por Colombia, pero en cuanto recibió la llamada de Estados Unidos, terminó por aceptar la propuesta pese a que su sueño siempre fue representar a Colombia.

DE GIO A CLAUDIO: EL HIJO DE UN MITO DE ESTADOS UNIDOS

Su caso es parecido al de Gio Reyna, que también tenía opciones de representar hasta a cuatro selecciones. Hijo de Claudio Reyna, mito de Estados Unidos, a sus 20 años es una pequeña joya en posesión del Borussia Dortmund. Nació en Sunderland, donde su padre jugó dos temporadas entre 2001 y 2003, y tuvo opciones de defender la camiseta de Inglaterra, Argentina y Portugal (por los orígenes de su familia paterna).

Al final se decantó por la estadounidense, donde su padre fue internacional hasta en 112 ocasiones y participó en cuatro Mundiales entre 1994 y 2006. Llegó a alcanzar los cuartos de final en Corea y Japón 2002, segundo mejor registro de Estados Unidos tras el tercer lugar que consiguió Uruguay 1930.

Claudio Reyna es toda una institución futbolística en su país y su hijo espera seguir sus pasos. De momento, como Ferreira, no pudo debutar ante Gales en una Copa del Mundo.

De los tres, ese honor sólo lo ha tenido Tim Weah, que con su gol se llevó todos los focos de Estados Unidos. Pero, aunque Gio Reyna y Jesús Ferreira no disfrutaron de la oportunidad que sí tuvo Weah, comparten con su compañero un origen marcado por los genes y que Estados Unidos no ha dudado en acogerse a ellos para introducirlos en un equipo que irradia juventud. Son los hijos de América.

Juan José Lahuerta

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