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El Cairo, 21 nov (EFE).- La organización Human Rights Watch (HRW) afirmó este lunes que muchos de los niños repatriados y que estaban detenidos en campos en el noreste de Siria únicamente porque sus padres están presuntamente vinculados al grupo yihadista Estado Islámico (EI) se reintegran bien en sus países.

“Los niños rescatados de los horrores de los campos van bien en la escuela, hacen amigos y construyen nuevas vidas en sus países de origen”, afirmó en un comunicado la directora de defensa de los derechos de los niños de HRW, Jo Becker, y añadió que “a pesar de soportar un sufrimiento inimaginable, muchos se están reintegrando bien”.

En un informe titulado “Mi hijo es un niño más: Experiencias de niños repatriados de campos para sospechosos del EI y sus familias en el noreste de Siria”, HRW documentó las experiencias de aproximadamente 100 niños que han sido repatriados a Francia, Alemania, Kazajistán, Países Bajos, Suecia, el Reino Unido y Uzbekistán entre 2019 y 2022.

HRW reveló que, a pesar de los años de detención en condiciones que amenazan la vida, con insuficiente agua, alimentos frescos y atención médica, y con poco o ningún acceso a la educación, muchos de los niños parecen estar adaptándose bien y rindiendo bien en la escuela.

Muchos se han reintegrado sin problemas y disfrutan de una amplia gama de actividades con sus compañeros, como fútbol, patinaje, ciclismo, baile, artesanía y música.

La ONG indicó que el 89 % de los familiares y profesionales encuestados aseguraron que el niño repatriado estaba “muy bien” o “bastante bien”, mientras que el 73 % dijo que el niño tenía un rendimiento escolar “muy bueno” o “bastante bueno”.

Igualmente, HRW también descubrió que algunos niños muestran “problemas emocionales o de comportamiento relacionados con el trauma que experimentaron mientras vivían bajo el EI o en los campos de detención, o tienen dificultades para ponerse al día en la escuela.

UNA VIDA EN LOS CAMPOS

Aproximadamente 56.000 personas, casi todas ellas mujeres y niños, están detenidas arbitrariamente en los campos de Al Hol y Roj, dos grandes áreas cerradas en los que se encuentran principalmente las esposas y los hijos de los hombres sospechosos del EI en el noreste de Siria.

Más de 18.000 son de Siria, aproximadamente 28.000 del vecino Irak y más de 10.000 de unos 60 países más, y más del 60 % son niños, según HRW.

Casi el 80 % de los niños en los campos son menores de 12 años, y el 30 % tienen 5 años o menos.

“Muchos han pasado la mayor parte de su vida, si no toda, detenidos ilegalmente en el noreste de Siria, en lo que equivale a un castigo colectivo, un crimen de guerra”, explicó la ONG.

La mayoría fueron detenidos entre febrero y marzo de 2019, cuando combatientes regionales respaldados por una coalición militar liderada por Estados Unidos derrocaron el último remanente del autoproclamado “califato” del EI en el noreste de Siria.

Las autoridades regionales, la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria, dirigida por los kurdos, han declarado en repetidas ocasiones que carecen de recursos para detener a los extranjeros y han hecho un llamamiento a los países para que repatrien a sus nacionales.

MUCHOS PAÍSES REPATRÍAN, PERO ESPAÑA AÚN NO

Desde 2019, aproximadamente una treintena de países han repatriado o ayudado a traer a casa a algunos o muchos de sus nacionales detenidos, según datos de HRW.

Algunos países, como Alemania, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Suecia, Tayikistán y Uzbekistán, han repatriado ya a muchos o a la mayoría de sus nacionales.

Rusia y los países de Asia Central han repatriado colectivamente a unos 1.000 niños, casi el doble que todas las naciones occidentales juntas.

Sin embargo, España aún no ha repatriado a los niños que se encuentran detenidos en los campos del noreste sirio.

“El mayor riesgo no es llevar a los niños a casa, sino dejarlos en los campos, donde corren el riesgo de morir, enfermar, ser reclutados por el EI y estar detenidos indefinidamente por los presuntos delitos de sus padres”, concluyó Becker.

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