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Brasilia, 7 Mayo.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que la “tragedia climática” provocada por las históricas inundaciones en la región sur del país aún no ha concluido, tras registrarse al menos 90 muertos, 132 desaparecidos y cuantiosos daños materiales.

En una entrevista con la red pública EBC, Lula expresó su preocupación por la magnitud del desastre y su impacto continuo. “Es una tragedia climática cuya dimensión nadie imaginaba y no acabó. El agua está bajando a otros lugares y va a llegar a otros municipios, y eso es muy grave”, alertó.

Las lluvias torrenciales de la última semana en el estado de Rio Grande do Sul, fronterizo con Argentina y Uruguay, han provocado inundaciones devastadoras, afectando a cerca de 1,4 millones de personas y obligando a casi 200.000 a abandonar sus hogares.
Las autoridades brasileñas están concentradas en rescatar a los sobrevivientes que aún se encuentran aislados, al tiempo que trabajan para garantizar el suministro de energía y agua a la población. Los tres poderes del Estado se han movilizado para liberar recursos para ayuda humanitaria, construir albergues y brindar asistencia a las miles de víctimas.

Lula calificó la situación de Rio Grande do Sul como “muy delicada” y reiteró su solidaridad con la población afectada. Prometió que “no faltarán recursos” para atender las necesidades de la región, destacando la importancia del sector agropecuario de Rio Grande do Sul para Brasil.

El presidente también hizo un llamado a la colaboración entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial para evitar trabas burocráticas que dificulten la transferencia de recursos públicos necesarios para adquirir medicamentos, agua, combustible y otros insumos esenciales.
Lula lamentó la proliferación de noticias falsas sobre la respuesta del gobierno al desastre, pero prefirió enfocarse en la solidaridad de la población y el trabajo de los voluntarios en el terreno.

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