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Brasilia, 18 mar (EFE).- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, instó este lunes a “consolidar” la democracia, después de que el país corriera “serio riesgo” de sufrir “un golpe” de Estado perpetrado por su antecesor, el ultraderechista Jair Bolsonaro.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, habla el 18 de marzo de 2024 durante una reunión con su gabinete de ministros este lunes, en el Palacio de Planalto en Brasilia (Brasil). EFE/ Andre Borges

“Hoy estamos seguros de que este país corrió serio riesgo de tener un golpe de Estado”, dijo Lula después de conocerse el testimonio de dos excomandantes de las Fuerzas Armadas, que afirmaron ante la Policía que Bolsonaro les propuso sumarse a su plan para anular las elecciones de 2022 con el propósito de mantenerse en el poder.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, conversa con el Jefe de Gabinete de la Presidencia, Rui Costa (c), y con su ministro de Defensa, José Mucio (d), durante una reunión con el gabinete de ministros este lunes, en el Palacio de Planalto en Brasilia (Brasil).EFE/ Andre Borges

Lula, quien hizo estas declaraciones en la apertura de una reunión con su gabinete de ministros, en Brasilia, subrayó que no se volvió a “los tiempos tenebrosos” de la dictadura militar (1964-1985), de la que Bolsonaro es un nostálgico, porque “algunas personas de las Fuerzas Armadas no quisieron y no aceptaron” sumarse a la intentona golpista.

El mandatario se refirió así a los reveladores testimonios de los exjefes del Ejército y la Fuerza Aérea, divulgados el viernes pasado por el Supremo y que sitúan al líder ultraderechista en el centro de la trama golpista que buscó impedir que el Gobierno de Lula asumiera el poder el 1 de enero de 2023.

Marco Antonio Freire Gomes y Carlos Baptista Júnior, excomandantes del Ejército y la Aeronáutica, declararon ante la Policía que se reunieron varias veces con Bolsonaro y sus asesores más próximos, y que estos les invitaron a apoyar su plan para anular las elecciones de 2022, que ganó Lula por un estrecho margen.

Lula calificó a Bolsonaro de “cobarde” y “no tener coraje” de llevar a cabo su proyecto autoritario y que en lugar de eso, se quedó “llorando” en casa y “huyó” a Estados Unidos durante los siguientes tres meses “con la expectativa de que el golpe ocurriera después”.

De hecho, una semana después de la investidura de Lula, miles de simpatizantes de Bolsonaro asaltaron las sedes de la Presidencia, el Congreso y la Corte Suprema para incentivar una intervención militar que devolviese al poder al capitán retirado del Ejército.

Bolsonaro, quien siempre ha negado cualquier participación en la intentona golpista, consta como investigado en la causa, y aunque todavía no se han presentado cargos formales en su contra, el Tribunal Supremo le ha obligado a entregar su pasaporte y le ha prohibido salir de Brasil.

“Sabemos que hubo una tentativa de golpe en este país”, pero “el pueblo fue más sabio y valiente, y hoy estamos aquí con el objetivo de hacer algo muy importante” frente al Gobierno anterior, que se dedicó a “estimular el odio y la mentira”, destacó el actual mandatario brasileño.

En este sentido, pidió a sus cerca de 40 ministros “consolidar el proceso democrático”, predicar el “respeto a la instituciones” y “garantizar el respeto a la Constitución”.

“La única posibilidad de reconstruir este país es consolidando el proceso democrático y hacer entender a las personas lo importante que es la democracia”, apuntó.

La reunión se produce en un momento en que los índices de popularidad de Lula está en su menor nivel desde que asumió el poder, hace poco más de año.

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