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Valencia, 17 mar (EFE).- Decenas de miles de falleros han empezado a desfilar a los pies de una renovada figura de la Virgen de los Desamparados de Valencia, que empieza a perfilar un colorido manto que, como es tradición, se teje a base de claveles blancos y rojos, en el que cada año es el acto más multitudinario de la fiesta de Fallas.

Un gran número de falleras participan en la Ofrenda floral a la Virgen de los Desamparados, el acto más devoto y multitudinario de las Fallas de València, que celebra la primera de sus dos maratonianas jornadas de destile ante la patrona del mundo fallero, que este año acogerá un río continuo de más de cien mil falleras y falleros para tejer el manto gigante de la "Geperudeta". EFE/Manuel Bruque

Esta intensa jornada de procesión festiva y religiosa ha arrancado a las 15.30 horas con un emotivo minuto de silencio por las 10 víctimas mortales que dejó el incendio del barrio de Campanar y concluirá previsiblemente pasada la medianoche.

Un grupo de falleras se dirigen con sus coloridos vestidos hacia la entrega de ramos durante la Ofrenda floral a la Virgen de los Desamparados, el acto más devoto y multitudinario de las Fallas de València, que celebra la primera de sus dos maratonianas jornadas de destile ante la patrona del mundo fallero, que este año acogerá un río continuo de más de cien mil falleras y falleros para tejer el manto gigante de la "Geperudeta". EFE/Manuel Bruque

A lo largo de dos jornadas, cerca de 100.000 falleros de unas 400 comisiones depositarán sus ramos ante el catafalco de madera de 15 metros de altura ubicado entre la Basílica y la Catedral y pedirán la bendición de su patrona.

Como es ya costumbre desde hace 79 años, la Ofrenda luce como uno de los actos más familiares y entrañables de las Fallas, con la presencia de familias completas, con niños recién nacidos o personas mayores para quienes este pequeño recorrido es un reto que coronan con ojos vidriosos.

Al margen de creencias o ideologías, la plaza de la Virgen se convierte este domingo en epicentro de tradición y sentimientos, de sonrisas y complicidades en este peregrinaje de promesas y anhelos que pasa de madres a hijas en este “kilómetro cero de la felicidad fallera”, como lo ha denominado una de las primeras falleras en depositar su ramo.

El ‘cadafal’ de la Virgen, sobre el que los “vestidores” colocan milimétricamente los miles de ramos que llegan a los pies de la figura, fue diseñado en 1987 por José Azpeitia, premio nacional de Escultura, y ha sido recientemente restaurado en el taller valenciano Ceballos y Sanabria.

Los 50 responsables de dibujar el tradicional manto floral de la Virgen cuentan ahora con nuevas líneas de vida a las que sujetarse mientras trabajan en alturas de hasta 9 metros.

Tanto en la reparación de esta estructura de madera como de la imagen de la Virgen se han invertido 54.500 euros y la labor ha corrido a cargo de artistas falleros con formación en arquitectura técnica.

Hacía 23 años que no se reparaba la figura de la ‘Geperudeta’ -Jorobadita-, nombre familiar con el que se conoce en Valencia a la Virgen de los Desamparados, desde que se repintaron las caras de la Virgen y el niño Jesús. A pesar de que únicamente se expone al aire libre durante una semana aproximadamente cada año, el deterioro de las figuras era ya visible.

En la intervención se ha devuelto el esplendor original a la escultura, eliminando grietas y desconchones y colocado materiales resistentes a la oxidación. Además, se ha colocado pan de oro en las zonas de orfebrería, en sustitución de la purpurina anterior.

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