Montevideo, 7 oct (EFE).- Retirado de la vida política activa, o al menos eso se propuso y anunció en octubre de 2020 cuando dejó su escaño en el Senado, José Mujica apenas se deja ver públicamente en los últimos tiempos.

El que fuera presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, que situó al país suramericano en un primer plano mundial por su peculiar manera de expresarse y por las leyes progresistas que se aprobaron durante su mandato, como el aborto o la legalización del consumo de marihuana, disfruta del retiro de los focos.

Con una gorra de visera y una chaqueta de abrigo, este jueves habló con la prensa tras recibir en su chacra (finca rural) a Fernando Pereira, exlíder sindical y uno de los tres aspirantes a presidir el Frente Amplio, la coalición de izquierda que gobernó Uruguay entre 2005 y 2020 y ahora en la oposición nacional.

Tras unos minutos en los que respondió preguntas sobre asuntos de coyuntura local, Mujica enfatizó que no extraña la vida de parlamentario tras aquella histórica renuncia al Senado el mismo día que el también expresidente -y oponente político- Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000).

La renuncia al escaño del Senado se dio principalmente por razones de salud, ya que padece una enfermedad autoinmune y no podía ponerse en riesgo por la pandemia de la covid-19.

“¿Qué voy a extrañar, hermano? Veinte años sintiendo el mismo discurso que me cambian la fecha… Estoy feliz”, contestó Pepe a la pregunta de uno de los periodistas sobre si echaba de menos estar en primera línea de la política del país.

En abril pasado, debió internarse en un hospital durante dos días tras ser sometido a una endoscopia, en la que se le detectó una úlcera de esófago y cuando no había podido ser inoculado contra la covid-19 precisamente por su enfermedad autoinmune.

Tiempo después, y avalado por su doctora personal, Raquel Pannone, recibió las dos dosis de la vacuna estadounidense Pfizer, por lo que ya cuenta con la pauta de inmunización completa.

Con 86 años a cuestas, problemas físicos que arrastra de su pasado como guerrillero tupamaro -en los que pasó más de una década en prisión, con torturas incluidas- y algunos huecos en su dentadura, compareció ante la prensa a la sombra de un árbol y aseguró que ahora solo espera por la carroza de “la vieja esa inevitable” con “la mayor alegría que se pueda”.

“(Ahora queda) Esperar la carroza con la mayor alegría que se pueda, hice lo que pude. El balance es que la vida es hermosa a pesar de todas las caídas y cuando llega la vieja esa inevitable le quisiera decir: por favor, doña, siga otra vuelta”, explicó Mujica.

Y concluyó con un mensaje para la juventud: “Esto es un consejo para los muchachos: triunfar en la vida no es llegar, triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae”, concluyó.

Federico Anfitti