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San Salvador, 30 de mayo de 2024.- El presidente Nayib Bukele asumirá su segundo mandato este sábado 1 de junio, en un contexto de logros significativos en la lucha contra las pandillas y desafíos económicos persistentes. A pesar de la controversia generada por su reelección, que contraviene la Constitución salvadoreña, Bukele continúa gozando de popularidad por su enfoque en la seguridad, aunque enfrenta críticas crecientes por su gestión económica.

Durante su primer gobierno, Bukele implementó medidas drásticas de seguridad que resultaron en una notable disminución de los homicidios en El Salvador. Estas políticas incluyeron la detención de más de 79,900 personas bajo el régimen de excepción, extendido en varias ocasiones por la Asamblea Legislativa. Aunque estas medidas han sido populares, también han atraído críticas y sanciones internacionales, incluyendo acusaciones de diálogo con pandillas y violaciones de derechos humanos.

En el ámbito económico, El Salvador enfrenta uno de los menores rangos de crecimiento en la región, con una economía que necesita constantemente financiación, incluso recurriendo a los fondos de pensiones de los trabajadores. La situación económica ha superado a la delincuencia como la principal preocupación de los salvadoreños, según recientes encuestas. La pobreza extrema monetaria se ha duplicado desde 2019, y el desempleo es una creciente inquietud entre la población.

El economista José Luis Magaña señala que, aunque ha habido un crecimiento del 3,5% en 2023, este ha sido leve y no ha impactado positivamente en las condiciones de vida de los hogares. El sector de la construcción ha sido un motor de crecimiento, pero genera empleos de bajo salario y corto plazo. Además, El Salvador sigue siendo el país con menor atracción de inversión extranjera en la región y enfrenta un alto endeudamiento, con la deuda pública alcanzando los 30,000 millones de dólares en marzo de 2024.

Bukele ha prometido que no pasará otro periodo de cinco años para ver mejoras sustanciales en la economía, aunque los críticos cuestionan la viabilidad de sus planes sin una estrategia clara que reduzca la dependencia del endeudamiento y mejore la distribución de la riqueza. Su segundo mandato comenzará bajo la sombra de estos desafíos, con la esperanza de muchos salvadoreños de ver progresos tang

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