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Jerusalén, 19 mar (EFE).- El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmó este martes que Washington podrá presentar “sus ideas” en relación a la invasión terrestre de Rafah, pero no detalló si enviará una delegación a EE.UU., después de que el presidente norteamericano, Joe Biden, hiciera el lunes una petición al respecto.

“Respecto al presidente (Biden), acordamos la forma en que podrían presentarnos sus ideas, especialmente en relación al aspecto humanitario, ya que por supuesto compartimos el deseo de permitir la salida ordenada de la población (de la ciudad de Rafah) y asistir a la población civil”, dijo hoy Netanyahu en la apertura del comité de asuntos Exteriores y Seguridad de la Knéset (Parlamento israelí).

Este lunes, en la primera llamada entre los dos líderes desde hace un mes y tras múltiples encontronazos, Biden le pidió a Netanyahu que envíe un equipo “militar, de inteligencia y de expertos en asuntos humanitarios” a Washington, lo antes posible, para tratar alternativas a la ofensiva terrestre de Rafah.

“El presidente (Biden) volvió a rechazar que mostrar preocupación sobre Rafah sea lo mismo que cuestionar la necesidad de acabar con Hamás”, dijo ayer Jake Sullivan, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Y añadió: “Una gran operación terrestre allí será un error y llevará a más muertes de civiles. Los objetivos que Israel quiere conseguir en Rafah pueden alcanzarse por otros medios”.

Sin embargo, para Netanyahu, no intentar tomar por tierra Rafah -donde Israel dice que quedan activos cuatro batallones de Hamás – supondría dejar a un “20 %” de Hamás intacto que, alega el mandatario, “se reorganizará y retomará la Franja, y por supuesto supondrá una nueva amenaza para Israel”.

“Le dejé claro al presidente en nuestra conversación, de la manera más clara, que estamos decididos a completar la eliminación de esos batallones en Rafah. Y no hay otra manera de hacerlo que no sea por vía terrestre”, reiteró hoy el líder hebreo.

Desde el 7 de octubre el Ejército israelí ha desplazado forzosamente a la inmensa mayoría de la población gazatí hacia el sur, además de causar más de 31.800 muertos, al menos el 70 % de ellos mujeres y niños, según datos del Ministerio de Sanidad del Gobierno de Hamás. EE.UU. considera una línea roja que Israel invada Rafah, sur del enclave de Gaza con 1,4 millones de desplazados.

En más de cinco meses de guerra, la situación humanitaria es demoledora y la mitad de la población gazatí padece ya “inseguridad alimentaria catastrófica”, es decir, una falta extrema de acceso a alimentos, según el informe publicado ayer por el sistema de Clasificación Integrada de Fases de Seguridad Alimentaria, un barómetro usado a nivel mundial.

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