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Roma, 16 mar (EFE).- El belga Jasper Philipsen (Alpecin-Deceuninck) se impuso este sábado en la clásica Milan-San Remo, el primer ‘monumento’ de la temporada y el primero en su palmarés, por delante del australiano Michael Matthews (Jayco-AIUIa) en un esprint de infarto que volvió a dejar sin “classicissima” al esloveno Tadej Pogacar (UAE).

El ganador de la prueba, el belha Jasper Philipsen (), del equipo team Alpecin - Deceuninck, se impone en la prueba de la 115 edición de la Milano - Sanremo, Italia. EFE/EPA/ROBERTO BETTINI / ANSA

Los dos grandes nombres del primer monumento de la temporada, una Milán-San Remo de 288 kilómetros en la que se rumiaba un duelo por todo lo alto entre el esloveno Tadej Pogacar y el neerlandés Mathiew Van der Poel (Alpecin-Deceuninck), quedaron opacados cuando la “classicissima” se tuvo que decidir al esprint.

Y es que ese es el territorio dominado actualmente por el mejor velocista del momento, que se impuso por una milésima al australiano Michael Matthews, obligando a tirar una foto final para corroborar el éxito del velocista belga.

Otro año más, y van tres seguidos, Pogacar ve cómo el monumento italiano se le escapa de entre sus manos. Cruzó la meta tercero y por primera vez se subió al podio como consuelo tras una carrera en la que se presentó como gran favorito junto a Van der Poel.

Ambos rodaron en la parte de atrás del pelotón, con la confianza de saberse superiores y que, llegado el momento, no tendrían rival. Pogacar intentó atacar hasta en dos ocasiones a falta de 50 kilómetros. Sendos sin éxito.

Porque ni siquiera en el ascenso al Poggio, el monte más duro de la carrera, pudo sacar ventaja suficiente. Consiguió un hueco, una ventaja ínfima que desapareció en el descenso y que condujo el desenlace al esprint.

La ‘volata’ se preparó y Van der Poel, ganador de la pasada edición, fue clave en la victoria. Ya no solo por haber podido contener a Pogacar en sus ataques previos, sino en la lanzada.

Preparó a Philipsen y le dio vía libre a falta de escasos metros para que el belga hiciera lo suyo. Y ahí no tiene rival. Ni el esfuerzo titánico de Matthews fue suficiente para evitar que se hiciera con su primer monumento.

Philipsen paró el corno en 6h y 14 minutos. Llegó a rodar a más de 70 km/h y la velocidad media de la carrera acabó siendo la más rápida de las 116 ediciones que se han disputado hasta el momento, a 46km/h de media.

Un monumento con un añadido a su palmarés. Ni Van der Poel, que fue clave en la victoria de su compañero, ni Pogacar, que vuelve a dejar escapar la “classicissima”. La Milán-San Remo pertenece al velocista del momento, Jasper Philipsen.

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