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Quito, 1 abr (EFE).- El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, asistió este lunes a una cárcel en la ciudad andina de Cuenca, en el sur del país, donde militares y policías clausuraron un túnel que, según las autoridades, los propios reos habían construido para escapar de la prisión.

El mandatario, en medio de un fuerte contingente de agentes y protegido con chaleco y casco de uso militar, supervisó el cierre del túnel en el Centro de Privación de Libertad (CPL) Azuay Número 1, también llamada cárcel de Turi, en Cuenca.

Durante su recorrido por este centro carcelario, el jefe del Estado afirmó que a las amenazas que supone el accionar del crimen organizado su Gobierno responderá con acciones contundentes.

“No vamos a parar de hacer nuestro trabajo. Nunca vamos a parar de luchar por el bienestar de los ecuatorianos, no nos vamos a rendir ni a ceder frente a la delincuencia ni ante el crimen organizado”, dijo Noboa.

Añadió que la prioridad de su gestión es “devolverle la dignidad al Ecuador” y aseguró que por ello es importante la consulta popular del próximo 21 de abril, impulsada por el Gobierno con once preguntas, la mayor parte de ellas relacionadas con el combate a la alta inseguridad en el país.

De su lado, el comandante de la Tercera División del Ejército, Iván Vásconez, que acompañó a Noboa en el recorrido por la cárcel de Turi, destacó la incorporación de equipamiento tecnológico en la labor de vigilancia y control de esa cárcel, en el marco de un estado de excepción aplicado a escala nacional desde el pasado 8 de enero.

Vásconez explicó, por ejemplo, la incorporación de escáneres para mejorar las inspecciones de las instalaciones carcelarias y de los vehículos que ingresan en esa prisión.

Añadió que fueron esos equipos tecnológicos los que permitieron detectar el túnel de forma oportuna.

El pasado 8 de enero, el presidente Noboa, que no llevaba ni dos meses en el poder, declaró el estado de excepción para tratar de frenar la espiral de violencia desatada en las cárceles y calles por parte de organizaciones de delincuencia organizada a escala nacional.

Además, Noboa declaró a la situación como un “conflicto armado interno” y pasó a considerar a las bandas del crimen organizado como grupos terroristas y actores beligerantes no estatales.

Con esas medidas, las Fuerzas Armadas tomaron el control de las prisiones, que habían estado dominadas por bandas criminales, cuyas rivalidades han dejado más de 500 presos asesinados desde 2020 en una serie de masacres carcelarias.

La violencia carcelaria también saltó a las calles el año pasado a tal punto que Ecuador se convirtió en uno de los países más violentos de América Latina, con 45 homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes en 2023.

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