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Buenos Aires, Argentina, 15 de mayo.- El presidente de Argentina, Javier Milei, defendió enérgicamente sus políticas económicas durante un ciclo de charlas en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción, criticando a los economistas que le acusan de generar un “atraso cambiario” y reafirmando su compromiso con la dolarización del país.

Milei, conocido por su postura ultraliberal, hizo hincapié en su intención de aprobar una ley de “emisión cero” que prohibiría la impresión de dinero adicional y penalizaría a cualquier funcionario que violara esta norma, incluyendo al presidente del Banco Central y miembros del gobierno. “La cantidad de dinero no se va a mover”, aseguró el mandatario, quien propuso sanciones severas para los infractores.

Además, el presidente argentino anunció que promoverá la competencia entre monedas para facilitar la transición hacia una economía dolarizada. Según Milei, esto permitirá que los ciudadanos elijan libremente la moneda en sus transacciones, reduciendo gradualmente el uso del peso argentino hasta su posible eliminación junto con el Banco Central. “Cuando ustedes se den cuenta, va a ser tan chica la cantidad de pesos, que podré dolarizar la economía”, afirmó.

El discurso de Milei también abordó la inflación, que aunque sigue siendo alta, muestra signos de moderación según los últimos datos oficiales. Este hecho fue utilizado por el presidente para validar sus políticas frente a las críticas de los analistas.

En relación con el Pacto de Mayo, una cumbre pendiente entre el Ejecutivo y los gobernadores provinciales, Milei restó importancia a su posible postergación, subrayando que las “reformas estructurales son para largo plazo” y que se implementarán independientemente de los tiempos políticos. Además, hizo referencia a la Ley Bases y Puntos de Partida para La Libertad de los Argentinos, su proyecto estrella, que ya ha obtenido media sanción en la Cámara de Diputados y espera ser tratada en el Senado.

Este enfoque radical en la política económica de Milei sigue generando debate en Argentina, con opiniones divididas entre quienes apoyan su visión de una economía más liberal y aquellos que temen las repercusiones de tales cambios estructurales.

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