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Adís Abeba, 8 junio.- Miles de refugiados sudaneses que encontraron asilo en Etiopía tras huir de la guerra en su país están enfrentando ataques por parte de milicias locales y carecen de ayuda humanitaria adecuada, según denuncias de los afectados. La violencia desatada en Sudán el 15 de abril de 2023 ha empujado a estos refugiados a buscar seguridad en el extranjero, pero muchos encuentran que la violencia los sigue en su exilio.

Mohamed Hamid, uno de los refugiados, compartió con EFE que recientemente tuvieron que huir de un ataque armado en el campo de desplazados de Kumer, en la región de Amhara, al norte de Etiopía. “Nos han asaltado y atacado por hombres armados y fuimos obligados a abandonar el campo,” dijo Hamid. Solicitan ser reubicados en un tercer país o regresar a Sudán debido a la falta de seguridad y garantías en Etiopía.

Los refugiados también se han visto afectados por una insuficiente provisión de ayuda humanitaria. Acnur ha reconocido los desafíos, destacando incidentes de seguridad y servicios limitados en los campos. Aunque el gobierno etíope, a través del coordinador del Servicio de Refugiados y Retornados (RRS), Tamirat Demisse, ha mencionado esfuerzos para mejorar la situación, la realidad en el terreno sigue siendo difícil.

La crisis de desplazados en Sudán es considerada la peor del mundo actualmente, con casi diez millones de personas desplazadas internamente, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Etiopía, un país ya marcado por tensiones y conflictos internos, se ha convertido en uno de los principales destinos para estos refugiados, aunque la promesa de seguridad sigue siendo elusiva.

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