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Río de Janeiro, 10 feb (EFE).- Apenas había amanecido este sábado en Río de Janeiro cuando decenas de miles de personas comenzaron a llenar las calles de Santa Teresa, uno de los barrios más históricos de la ciudad.

Integrantes de la comparsa callejera 'Céu na Terra' desfilan por las calles del barrio de Santa Teresa hoy, en Río de Janeiro (Brasil). EFE/André Coelho

El desfile “Céu na Terra” (el Cielo en la Tierra), uno de los más tradicionales del carnaval carioca, inició su recorrido a las 6 de la mañana.

Integrantes de la comparsa callejera 'Céu na Terra' desfilan por las calles del barrio de Santa Teresa hoy, en Río de Janeiro (Brasil). EFE/André Coelho

A pesar de la temprana hora, todos los asistentes aparecieron perfectamente preparados con coloridos maquillajes y disfraces originales, siempre adaptados de alguna manera para poder sobrevivir al calor de la ciudad.

Un hombre cuyo cuerpo estaba recubierto de encaje rojo y tenía unas pinzas de goma espuma gigante, destacaba entre la multitud como un rey langosta. Otra mujer bailaba con un tutú amarillo y su busto recubierto de girasoles, a juego con una exuberante tiara.

Juliana Pinheiros, disfrazada de reina de corazones, explicó que se despertó “a las cinco de la mañana” para prepararse, pero que prefiere este horario porque se está mucho más “animada” que por la noche.

“Aún queda todo un día de fiesta por delante”, afirmó entre risas.

Entre las personas que habían madrugado y los que no habían dormido en toda la noche, la comparsa avanzó al animado ritmo de las decenas de músicos de percusión y viento.

Este año el desfile homenajeó al cantante y compositor Milton Nascimento, un artista que ha inspirado profundamente a la organización de Céu na Terra, cuya marcha lleva animando y llenando de color las calles de Santa Teresa desde 2001.

“Hemos ido a diferentes desfiles y este ha sido nuestro favorito con diferencia”, resaltó Ariadna Carrobé, que ha venido desde España especialmente para esta celebración.

Para Carrobé, la diferencia reside en la “gran diversidad de instrumentos de la batucada”, que interpretan diferentes canciones en vivo coordinados como los engranajes de un reloj.

Acompañando a los músicos iban las personas en zancos y los muñecos gigantes característicos de esta comparsa, además de varias reproducciones del icónico tranvía que recorre las laderas de Santa Teresa.

Según la Compañía de Turismo de la Ciudad de Río de Janeiro, se espera que los más de 400 desfiles callejeros aprobados para este año generen alrededor de 1.000 millones de reales (201 millones de dólares o 187 millones de euros), alrededor del 20 % del negocio total, y atraigan alrededor de 5 millones de personas.

Laura Rodríguez Blanco

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