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Miami, 9 dic (EFE).- El expresidente de EE.UU. Donald Trump, quien siempre ha expresado sus simpatías por el brasileño Jair Bolsonaro, guarda un llamativo silencio sobre el ataque realizado el domingo por miles de partidarios del expresidente de Brasil a las sedes de la Presidencia, el Congreso y la Corte Suprema de ese país.

Trump, habitualmente muy activo en las redes sociales, no ha hablado ni escrito hasta ahora sobre unos sucesos que han sido vistos como un intento de golpe al nuevo presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, que ya había estado en ese cargo desde 2003 a 2011, y se asemejan a la toma del Capitolio por una turba de “trumpistas” ocurrida el 6 de enero de 2021 en Washington.

El llamado “Trump del trópico” parece haber seguido al pie de la letra el guión del expresidente de EE.UU. tras ser derrotado en las urnas por el demócrata Joe Biden en noviembre de 2020.

En medio de denuncias no probadas de fraude electoral, Bolsonaro decidió no entregar el poder a Lula en la ceremonia oficial de investidura celebrada el 1 de enero en Brasilia y en lugar de eso voló a Florida (EE.UU.) siendo todavía presidente y en el avión presidencial, lo mismo que hizo Trump con Biden.

Ambos escogieron el estado de Florida como lugar para instalarse una vez terminados sus respectivos mandatos presidenciales.

Trump (2017-2021) tiene su domicilio en Mar-a-Lago, su mansión y club privado en Palm Beach, en la costa este de Florida, donde recibió a Bolsonaro en febrero de 2020 y le colmó de elogios.

Por su parte, Bolsonaro (2019-2022) está alojado en casa de un luchador brasileño de artes marciales mixtas en Orlando (centro de Florida), una ciudad donde cuenta con muchos seguidores entre la comunidad brasileña, y mantiene un perfil bajo.

Como si el guión fuera el mismo, los seguidores de ambos trataron de revertir el resultado electoral con manifestaciones violentas en las sedes de los poderes del Estado de sus respectivos países.

La toma del Capitolio el 6 de enero ocurrió siendo Trump presidente todavía, pero los sucesos del 8 de enero en Brasilia, que han llevado hasta ahora a la detención de más de 1.200 bolsonaristas, se han producido estando Bolsonaro ya fuera de la Presidencia.

Las reacciones de ambos a los hechos protagonizados por sus partidarios fueron similarmente tibias.

Se desconoce si ambos han tenido contacto o se han visto en Florida desde que Bolsonaro llegó antes de la toma de posesión de Lula.

Después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el 2 de octubre de 2022, en las que Lula Da Silva fue el candidato más votado, Trump dijo que el hecho de seguir políticas similares a las suyas le había ayudado a Bolsonaro a ser el contendiente del expresidente en segunda vuelta.

Pero en esa ronda electoral, celebrada el 30 de octubre, se impuso Lula da Silva, aunque por un estrecho margen de dos puntos porcentuales (en la primera la ventaja fue de cinco puntos).

Aunque la escasa distancia hizo temer que Bolsonaro no acatara el mandato electoral y a pesar de que no reconoció de manera implícita la victoria de Lula, el 1 de noviembre aseguró en una intervención pública que respetaría la Constitución.

“Las manifestaciones pacíficas, dentro de la ley, son parte de la democracia. Sin embargo, el vandalismo y las invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla”, manifestó el exmandatario en sus redes sociales este domingo.

El capitán retirado del Ejército, que dejó el poder el pasado 1 de enero, repudió en su mensaje “las acusaciones, sin pruebas” vertidas por el actual jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, quien este domingo recriminó a su predecesor “estimular” los actos golpistas de sus partidarios más radicales.

Trump, que horas antes de la toma del Capitolio pronunció un encendido discurso a sus seguidores en el les instó a defender su “victoria” electoral, fue investigado por un Comité del Congreso que al cabo de 18 meses de trabajo recomendó al Departamento de Justicia que procese al expresidente por 4 delitos, incluido el de insurrección.

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