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Nueva York, 2 feb (EFE).- Ni Lamar Jackson ni Patrick Mahomes: el MVP de la temporada 2023 de la NFL debería ser para Taylor Swift, cuyo extraordinariamente mediático romance con Travis Kelce no solo ha enamorado a las redes sociales sino que además ha supuesto un estupendo negocio para una liga encantada de sacar partido a la pasión de los ‘swifties’.

El pasado domingo, los Kansas City Chiefs se impusieron a los poderosos Baltimore Ravens por 10-17 y se clasificaron para la Super Bowl de Las Vegas, donde el equipo liderado por Mahomes defenderá ante los San Francisco 49ers el título que conquistó el año pasado.

Sin embargo, la gran imagen de la final de la Conferencia Americana (AFC) no fue la de los Chiefs triunfando en Baltimore, sino la de Taylor Swift y Travis Kelce abrazados tras el encuentro sobre el césped.

Ese fue el enésimo ejemplo de cómo Swift, la estrella del pop más importante del momento -con permiso de Beyoncé-, ha conquistado la NFL en poco más de cuatro meses.

Los rumores sobre una relación entre la cantante y el fantástico ‘tight end’ de los Chiefs se concretaron el 24 de septiembre cuando Swift acudió a las gradas del Arrowhead Stadium para ver el partido entre los Chiefs y los Chicago Bears.

Ese momento causó prácticamente un terremoto y, desde entonces, cada aparición de Swift en un estadio para apoyar a su novio se ha seguido con un interés descomunal, tanto que la NFL ya ha notado claramente el impacto de tener a la pareja de moda en EE.UU.: la formada por una cantante que pasó de sensación adolescente del country a lo más alto del pop y por una figura del deporte favorito del país.

Mucho más que una cantante

Con 1.100 millones de dólares de fortuna, según la revista Forbes, Swift es mucho más que una estrella de la música.

Todo lo que dice y hace (o todo lo que no dice o deja de hacer) tiene un eco enorme, tal y como prueban sus 95 millones de seguidores en X (en el top 10 mundial de esta red social) y sus 279 millones de ‘followers’ en Instagram (en el top 20).

Con 34 años recién cumplidos, Swift ha vivido un 2023 inolvidable gracias a The Eras Tour, que se convirtió, de acuerdo a los datos de la revista Pollstar, en la primera gira musical de la historia en superar los 1.000 millones de dólares de ingresos.

Además de ese tour en el que repasaba toda su trayectoria, Swift arrasó en 2023 al ser elegida ‘persona del año’ por la revista Time, al encabezar la lista de reproducciones a escala mundial en Spotify y al conseguir que su documental “Taylor Swift: The Eras Tour”, con 180 millones de dólares de recaudación en los cines, fuera la undécima película más taquillera del año en EE.UU.

El apasionado y tremendamente fiel ‘ejército’ de fans de Swift es precisamente lo que ha explotado sin rubor la NFL, que no ha ahorrado planos de la cantante gritando y animando con los colores de los Chiefs durante las retransmisiones de los partidos de Kansas City.

No faltaron las opiniones en contra de la unión de Swift y el fútbol americano, pero la NFL salió ya en octubre a cerrar el paso a las críticas.

“Las noticias sobre Taylor Swift y Travis Kelce han sido un momento de cultura pop al que nos hemos acercado en tiempo real como una intersección de deporte y entretenimiento. Y hemos visto una increíble cantidad de positividad”, dijo la NFL en un comunicado.

Las cifras del idilio entre Taylor Swift y la NFL

 El tiempo y el negocio parecen haber dado la razón a la liga. Según la consultora Apex Marketing Group, la cantante ha generado un valor de marca de 331,5 millones de dólares para los Chiefs y la NFL calculando el impacto de Swift en medios tradicionales e internet desde que asistió a aquel primer partido contra los Bears.

En cuanto a la audiencia televisiva, el Buffalo Bills-Kansas City Chiefs se convirtió en el enfrentamiento de la ronda divisional más visto de la historia. Es evidente que de por sí era un duelo mayúsculo con un cara a cara magnífico entre Josh Allen y Mahomes, pero tampoco perjudicó que la cantante estuviera entre el público.

Lo mismo se puede decir del seguimiento de la temporada regular, que fue, siguiendo los datos del portal Sport Business Journal, la más vista en televisión por las mujeres desde 2000 y por los jóvenes de entre 18 y 34 años desde 2019. De nuevo, no se puede asegurar que Swift sea la causante de todo ello, pero tampoco se debe descartar que sea responsable de una parte importante de ese crecimiento.

A una escala más pequeña, la diseñadora Kristin Juszczyk sí le debe un buen favor a la cantante. Swift ha vestido una chaqueta personalizada suya con los colores de los Chiefs y el número de Kelce y la NFL ya le ha dado una licencia a Juszczyk para comercializar su marca.

Eso sí, el domingo 11 de febrero Juszczyk y Swift serán ‘enemigas’ puesto que la diseñadora es esposa de Kyle Juszczyk, jugador de los 49ers.

Sin dejar la moda, la huella de Swift se vio desde su desembarco en la NFL, tanto que en solo dos días desde su primera aparición en el Chiefs-Bears las ventas de las camisetas de Kelce se dispararon un 400 %, según los datos de la compañía de ‘merchandasing’ deportivo Fanatics.

Conexión Tokio-Las Vegas

 A menos de 10 días de que se dispute la Super Bowl en el Allegiant Stadium de la ciudad del juego, una de las discusiones sobre la NFL en las redes sociales más seguidas en estas jornadas previas tiene que ver, extrañamente, sobre cuánto tarda una persona en volar desde Tokio hasta Las Vegas.

Por supuesto, esto también tiene que ver con Swift. Como parte de su gira, la cantante tiene cuatro conciertos consecutivos en la capital japonesa del 7 al 10 de febrero.

Para poder asistir al Super Bowl, Swift tendrá que salir de Tokio nada más acabar su último concierto rumbo al desierto de Nevada, pero a favor de la artista juega que, al volar hacia EE.UU. desde Japón, irá ‘ganando’ tiempo.

Como ejemplo, a las 23 horas de Tokio del 10 de febrero serán ‘todavía’ las 6 de la mañana de Las Vegas, un margen más que suficiente para cruzar el Pacífico y llegar a tiempo al partido del domingo 11 por la tarde por el Trofeo Vince Lombardi.

Tampoco hay que olvidar que Swift tiene su propio avión privado, por lo que no tendrá que estrujarse los sesos en busca de conexiones aéreas camino de la Super Bowl.

Por cierto, la estrella del espectáculo musical del intermedio este año será Usher, que tomará el relevo de Rihanna.

¿Y quién no ha sido todavía protagonista de ese show? Efectivamente: Taylor Swift, quizá un aliciente más para que la artista y la NFL continúen caminando de la mano en el futuro.

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