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Mérida (México), 6 ene (EFE).- Miles de personas llegan este Día de Reyes al Santuario de Melchor, Gaspar y Baltazar en el municipio mexicano de Tizimín, en el estado de Yucatán, en el sureste del país, para mostrar su devoción a los Reyes Magos.

Personas visitan el santuario de los tres Reyes Magos el 5 de enero de 2023, en el municipio de Tizimin, estado de Yucatán (México). EFE/Lorenzo Hernández

“No hay sentimiento de profundo amor, respeto y admiración más grande en el mundo que el que se percibe en esta iglesia de Tizimín, porque en Colonia, Alemania, donde está la Catedral de los Reyes Magos, la gente acude como turista, no como devotos”, dijo a EFE Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán.

Personas visitan el santuario de los tres Reyes Magos el 5 de enero de 2023, en el municipio de Tizimin, estado de Yucatán (México). EFE/Lorenzo Hernández

Sus palabras captan la mirada de fervor de los feligreses, que llegan en grupos de peregrinos, familiares y amigos desde varios puntos del país y Latinoamérica a venerar las imágenes de 70 centímetros de alto, resguardados en nichos de cristal, junto a un enorme belén o nacimiento, como se llama en México.

“En esta parte de México los católicos llegan buscando milagros igual que Gaspar, Melchor y Baltazar lo hicieron con la estrella de Belén”, indicó monseñor Rodríguez.

Al hablar del significado de este 6 de enero, explicó que “es la búsqueda de Dios, porque los sabios anduvieron preguntando aquí y allá, siguiendo a la Estrella hasta encontrar al Niño Dios”.

“Es el mismo significado cuando cortamos la rosca de reyes: la búsqueda para encontrar al hijo de Dios, por eso es una bendición encontrar al niño en el interior del pan, aunque hay gente que siente que es una desgracia porque le toca dar los tamales el 2 de febrero, el Día de la Candelaria”, bromeó.

En México, además de Tizimín, cada año acuden decenas de feligreses a la localidad de Cajititlán, en el estado de Jalisco (oeste), para pedir o agradecer a los Santos Reyes los milagros concedidos.

NUTRIDA ASISTENCIA

El párroco de la iglesia de Tizimín, Pedro José Echeverría López, reveló a EFE que las cifras de visitantes “van bien” porque “cada cuatro horas acuden unas 1.100 personas” a venerar a los también llamados Sabios de Oriente.

Los peregrinos llegan al recinto emulando a los Reyes Magos, pero en vez de incienso, oro y mirra, ofrecen gajos de ruda (una planta), pulseras u otras prendas personales.

“Traje algunas cosas para obsequiar a los reyes”, comentó a EFE Diego Hernández Can, habitante de Conkal, municipio ubicado a unos 18 kilómetros al norte de Mérida, capital de Yucatán.

Su hermano de 15 años, Johnatan, admitió su amor por Gaspar, Melchor y Baltazar.

“Vine a entregarles mi cariño, como me enseñaron mis padres”, contó.

Detrás de la fila, acompañada de sus hijos y nietos estaba doña Irma Chok Mass, originaria de Chemax, quien en lengua maya se dijo feliz de estar en el santuario.

“Vine a pasear con mi familia. Vengan a venerar a Melchor, Gaspar y Baltazar; hay que quererlos siempre, no solo cuando los necesiten”, indicó.

“¿La fe? Esa no se puede perder aunque vivamos cosas difíciles”, añadió.

En tanto, Marco Antonio Tuz, habitante de la localidad de Hondfzonot, cerca de Tulum, Quintana Roo, llegó con su familia a pedir por la salud. “Es todo lo que necesitamos. Si tienes salud, lo tienes todo”, aseveró.

Entre los feligreses destacó la presencia de Narciso Alemán Vázquez, un padre de familia de Cancún, quien habló a EFE de la importancia de promover entre la juventud la devoción por los Reyes Magos.

“Tienen que conocer la historia y el significado de este lugar en el mundo”, aseveró.

La fila de feligreses avanzaba en orden hacia una de las puertas de la iglesia, donde el párroco Echeverría López los esperaba para bendecirlos.

“¿De dónde nos visitan?”, preguntó y su sonrisa se ampliaba, a medida que escuchaba los lugares de origen.

Mientras más lejos era el lugar, más feliz se le veía al sacerdote, quien manifestó que la devoción hacia los Reyes Magos, “no tiene una fecha precisa”, aunque se cree que llegó durante la Evangelización de los misioneros españoles, en el siglo XVI.

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