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Leópolis (Ucrania), 31 mar (EFE).- El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, recordó hoy la retirada de las tropas rusas de la región de Kiev, entre ellos de la localidad de Bucha, donde la Fiscalía calcula que cometieron más de 9.000 crímenes de guerra y mató a más de 1.400 civiles, entre ellos 37 niños durante el mes de ocupación.

“Cuando nuestros soldados expulsaron a Rusia de Bucha, de Irpin, de Borodianka, de toda la región de Kiev, y luego de la región de Sumi, de la región de Chernikov, todos pudieron ver que se trataba de victorias no sólo del coraje y las armas ucranianas, sino también de la moralidad humana”, escribió Zelenski en su canal de Telegram

“Que el mundo entero nunca olvide el precio de esta batalla y el mal que estamos deteniendo aquí, en nuestra tierra (…)”, añadió el mandatario.

El Centro para Medios de Comunicación del Ministerio de Defensa de Ucrania también señaló en la misma aplicación que hoy hace dos años los defensores ucranianos liberaron Bucha de los invasores rusos y el 1 de abril las últimas unidades rusas abandonaron Gostómel.

Fue en el aeródromo de Gostómel en el que habían desembarcado tropas rusas el 24 de febrero de 20222 con la idea inicial de tomar desde allí rápidamente la capital ucraniana.

La batalla por el control del aeropuerto duró hasta los últimos días de marzo de 2022. En el curso de los combates fue destruido el avión más grande del mundo, el AN-225 “Mriya”, que se encontraba en el hangar.

Las calles Vokzalna y Yablunivska en Bucha se consideran el mayor epicentro de los crímenes rusos en la región de Kiev.

Allí las fuerzas rusas dispararon contra civiles con rifles de francotirador y fueron estas avenidas las que conmocionaron al mundo entero tras quedar al descubierto después de la retirada del Ejército ruso de la matanza que cometió contra residentes pacíficos.

Según la Fiscalía General de Ucrania, sólo en el distrito de Bucha durante los 33 días de ocupación, los soldados rusos cometieron más de 9.000 crímenes de guerra y mataron a más de 1.400 civiles, entre ellos 37 niños.

Aún a día de hoy Rusia niega la matanza e incluso impone penas de cárcel a aquellos que denunciaron en su momento la masacre en las redes sociales en el marco de la persecución por “noticias falsas” contra las Fuerzas Armadas rusas.

Como resultado de las hostilidades, más de 26.000 edificios residenciales resultaron dañados, de los cuales 5.000 quedaron completamente destruidos.

Borodianka, que fue bombardeada por aviones rusos, y Moshchun , donde el 70 % de los edificios fueron destruidos, sufrieron la mayor destrucción, según Defensa.

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