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Leópolis (Ucrania), 3 abr (EFE).- Con la firma de tres leyes de movilización, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reacciona a informaciones sobre la lentitud de la incorporación de nuevos soldados, mientras que el Parlamento sigue debatiendo otras medidas clave para lograr un equilibrio entre las necesidades del ejército y las consideraciones políticas.

Docenas de miles de varones ucranianos serán susceptibles de ser movilizados después de que Zelenski ratificara el martes una ley que reduce la edad mínima de 27 a 25 años.

Se trata solo de un primer paso para resolver el problema de la movilización, creen los analistas militares.

“Esto es sin duda bueno, un paso en la dirección adecuada, pero no es suficiente ni decisivo”, afirmó el analista y veterano Yevgen Diki en declaraciones televisadas.

No hay suficientes soldados

Según diversas fuentes del ejército ucraniano consultadas por EFE, muchas unidades adolecen de escasez de personal, así como de nuevos reclutas de “baja calidad”.

El anterior comandante en jefe de las fueras armada estimó el pasado mes de diciembre que Ucrania necesitaría 500.000 nuevos soldados en 2024 para reemplazar a quienes llevan más de dos años combatiendo, cubrir las bajas y formar nuevas unidades.

Tanto el nuevo líder militar Oleskandr Sirski como Zelenski han insistido después en que las necesidades reales son más bajas.

Algunos soldados serán transferidos al frente desde unidades de retaguardia, mientras que se espera que más voluntarios se alisten como resultado de un proceso de movilización más transparente.

Pero esto no será suficiente de cara a la prevista movilización de 300.000 soldados por parte de Rusia, corroboran analistas y soldados.

“El número de defensores ucranianos se está volviendo cada día más pequeño. Si la situación con la movilización no cambia en este momento, las fuerzas de defensa no estarán listas para la próxima ofensiva rusa”, advirtió Diki.

Evitar el servicio militar

“No sé qué más tenemos que decirles a los que están evitando la movilización”, dice a EFE compartiendo su frustración Oleksandr, un soldado voluntario de 30 años procedente de Odesa (sur).

Según un análisis reciente del medio ucraniano ‘Texty’, unos cinco millones de varones en Ucrania serían susceptibles de realizar el servicio militar, mientras que el 80 % de los hombres de entre 18 y 55 años cree que la movilización es necesaria bajo condición de que sea justa.

Sin embargo, muchos se mantienen “invisibles” evitando actualizar sus datos de contacto en los centros de reclutamiento o encontrando coladeros entre las condiciones que eximen del servicio militar.

Mientras que muchos citan el riesgo de muerte o discapacidad como la principal razón para evitar la movilización, dos tercios también mencionan la cantidad insuficiente de armas debido a los retrasos en las entregas de ayuda militar por parte de los aliados, según ‘Texty’.

Además, muchos temen no recibir un adiestramiento suficiente, acabar bajo el mando de un ‘mal’ oficial o tener que combatir durante muchos años.

 

Críticas a los retrasos

Una de las leyes firmadas el martes por Zelenski permite al Ejército recibir datos personales de millones de hombres de diversos sistemas de registro estatales.

El borrador de la nueva ley de movilización, que está siendo debatido en el Parlamento desde enero, aspira a minimizar las lagunas existentes y hallar un equilibrio entre el castigo a los que evaden la movilización y el apaciguamiento de los miedos de los potenciales reclutas, al limitar la duración de su servicio y garantizar un adecuado adiestramiento.

La semana pasada, la comisión parlamentaria competente terminó de examinar más de 4.000 enmiendas, pero está previsto que el debate continúe y es incierto cuándo se adoptará la nueva ley.

Este retraso constituye “una situación extremadamente extraña y peligrosa”, lamentó el vicecomandante de la Tercera Brigada de Asalto, Maxim Zhorin, en su canal de Telegram.

Zhorin se cuenta entre aquellos que critican la “politización” del problema y acusan a los políticos de temer la pérdida de apoyos.

Cualquier decisión al respecto está destinada a ser impopular entre ciertas partes de la población, señala Anton Muraveinik, analista de la fundación “Vuelve a Casa Vivo”.

“Por una parte, tenemos a un país democrático en el que se valoran la vida y la libertad de expresión. Por el otro lado, la movilización es necesaria”, reflexionó en declaraciones a la cadena ‘Suspilne’.

 Por Rostyslav Averchuk

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