París, 2 oct (EFE).- El Museo de la Moda de París, el Palais Galliera, abre sus puertas este sábado a la primera exposición de sus fondos, una riquísima colección de 200.000 piezas que será mostrada de forma gradual y permitirá a los visitantes descubrir la historia de la moda en la capital por excelencia del diseño.
Un año después de su reapertura, que estuvo protagonizada por una gran retrospectiva de Chanel, mecenas de las obras de restauración que duraron dos años, el Galliera acoge en su planta baja algunas de las piezas estrella de su colección, como el armario de la condesa de Greffulhe y algunas prendas vanguardistas de Comme des Garçons o Rick Owens.
Ordenada de manera cronológica, la exposición recoge las particularidades de cada periodo, desde los algodones importados de India que se pusieron de moda en las últimas décadas del siglo XVIII y los vestidos de hilos de oro y plata que representaban el lujo del Antiguo Regimen encarnado por María Antonieta y clausurado con la Revolución Francesa.
Los estampados del siglo XIX, como el de cachemira, se incorporaron no sólo en vestidos, también en chalecos masculinos y en batas de estar por casa.
Aquella nueva opulencia ornamental muestra la influencia cultural entre Asia y Europa en el siglo XIX y es un testimonio de las únicas extravagancias permitidas en el armario masculino, que guardaba la fantasía para los momentos de estar por casa mientras en la calle se imponía la sobriedad.
Los accesorios, cargados de encajes gasas, sedas, plumas y piedras semipreciosas evocan la clientela cosmopolita del París de la época, y revelan el surgimiento de una nueva sociedad burguesa en la que la figura del dandy va dejando paso a un hombre cada vez menos preocupado por su estilismo.
“El principal motivo de lanzarse a hacer un proyecto de renovación y transformar el sótano del museo en nuevas galerías de exposición era poder presentar la colección del museo y la historia de la moda desde el siglo XVIII hasta hoy”, cuenta a EFE Miren Arzalluz, directora de la institución.
El génesis del museo se remonta a 1920, cuando la ciudad recibió una donación de 2.000 obras de la Sociedad de Historia del Vestido, fundado una década antes por Maurice Leloir, que poseía una importante colección de vestidos del Antiguo Régimen y el nacimiento de la Ilustración.
En esta primera exposición, el Galliera muestra la evolución del vestuario, con la desaparición de la crinolina del armario femenino y su sustitución por otra armadura pomposa, el polisón, antes de dar paso a finales del XIX a líneas más rectas que culminaron en los primeros años del siglo XX con la liberación del cuerpo femenino.
Paul Poiret impuso la simplicidad, inspirado por las túnicas orientales, como también lo hicieron en esos años Mariano Fortuny y Madrazo.
La muestra sigue la evolución del siglo XX pasando por Cristóbal Balenciaga o Christian Dior, hasta llegar a creadores contemporáneos como Comme des Garçons o Martin Margiela, responsables de haber abandonado los tradicionales cánones de la moda occidental cuestionando incluso los principios de la belleza.
CIEN AÑOS DE VOGUE PARÍS
Las exigentes condiciones de conservación de la ropa imponen una rotación de las exposiciones cada seis meses aproximadamente, aunque la exposición de fondos se alternará con otras retrospectivas y préstamos temporales.
En este caso, “Una historia de la moda”, abierta al público hasta el 26 de junio, se intercala con otra exhibición dedicada al centenario de la edición parisina de la revista Vogue (hasta el 30 de enero).
Vogue Paris, la única cabecera del grupo que incluye el nombre de la capital en su título, se revela a través de la exposición como un reflejo de la vida cultural y artística de la ciudad.
El Galliera exhibe unas 400 obras entre fotografías, ejemplares y diseños sobre la estrecha relación e influencia de sus editores en diseñadores como Yves Saint Laurent, Karl Lagerfeld, fotógrafos como Helmut Newton o Peter Lindbergh, y actrices y modelos como Catherine Deneuve y Kate Moss, las mujeres que en más ocasiones han ocupado su portada.
María D. Valderrama