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Málaga (España), 19 mar (EFE).- Tiene cuatro patas, pesa unos 35 kilos y apariencia de perro pero corazón de metal. Dotado de inteligencia artificial, este robot ha sido diseñado en la Universidad de Málaga (UMA), al sur de España, para apoyar a la Policía Local de esta ciudad en labores de patrulla, con una primera misión: detectar patinetes imprudentes.

En su debut junto a la Policía por la céntrica calle Larios de Málaga, la primera de las tres pruebas previstas este año, el robot ha causado tanta expectación mediática y revuelo entre los viandantes como una estrella de cine.

El robot forma parte del proyecto 5G TACTILE, diseñado por el Instituto de Tecnología e Ingeniería del Software (ITIS) de la UMA, en colaboración con la Unidad de Defensa y Seguridad de Telefónica -que ha desplegado una red 5G por el centro de Málaga- y la pyme española ALYSIS.

Está planteado como un “elemento de apoyo a la Policía” y puede grabar vídeo y analizarlo en tiempo real, así como “detectar situaciones preconfiguradas de problemas en la vía urbana” y alertar de las emergencias, explicó a los periodistas el director del ITIS, Pedro Merino.

De momento, la intención “no es otra que servir de apoyo”, para lo que va equipado con vídeo y detecta obstáculos, y puede llevar grabados mensajes, ya sea de advertencia, para informar de que el acceso está restringido, por ejemplo, o bien para tranquilizar de que la ayuda está en camino.

 

Un agente de la Policía Local de Málaga realiza una demostración práctica este martes en la calle Marqués de Larios de la capital malagueña de un robots cuadrúpedo que ha diseñado la Universidad (UMA) y que pueden patrullar con los municipales. EFE/Carlos Díaz

Capaz de hacer recorridos de forma autónoma

El nuevo ayudante de la Policía Local es capaz de hacer una “ronda de vigilancia” por el centro de Málaga y detectar patinetes, y podrá levantar un gemelo digital conforme va pasando por la ciudad, afirmó el vicerrector de Investigación y Divulgación de la UMA, Antonio Morales.

Durante la demostración, el robot ha estado controlado por un agente en un primer momento, y después ha caminado por la calle Larios de forma autónoma, no sin detenerse varias veces al detectar a personas en su camino.

Cuando patrulle solo podrá convertirse en “un elemento más de defensa y de seguridad” en la ciudad, ha indicado.

El prototipo, capaz de andar hacia adelante y hacia atrás, de subir escaleras, de sentarse y darse la vuelta, tiene apariencia de perro pero las vidas de un gato: “Es absolutamente autónomo y casi indestructible”, según Morales.

Circula a una velocidad de 1,3 metros por segundo y puede ir a trote, aunque de momento no se usa esta función para evitar daños a la tecnología que lleva embarcada.

Otra de las funciones que llama la atención de este robot es que puede darse la vuelta sobre sí mismo y cambiar las patas hacia ese lado.

Con un peso de 35 kilos, aunque dispone de orificios que le permiten añadirle más equipamiento, el robot lleva varias computadoras que hacen analítica de imágenes, cámara 360, GPS y tecnología LIDAR -que se usa en conducción autónoma- para determinar la posición y distancia de objetos, ha dicho a EFE Almudena Díaz, integrante del ITIS.

De las multas robóticas a pedir que hable en inglés

“Hasta las multas van a hacer los robots”, espetaba un ciudadano al pasar este singular perro, al que han grabado numerosos turistas. “It’s walking” (Está andando), decía sorprendido uno de ellos.

Unos metros más adelante, otro extranjero reclamaba con un “also english” que se incluyese en inglés el mensaje que acababa de reproducir en español el robot, que advertía de que “está prohibido el uso de patinetes en esta zona”.

También ha habido dos ciudadanas que paseaban con sus respectivos perros y se han acercado a ver si interactuaban con su versión tecnológica, aunque los canes no le han hecho mucho caso.

Las próximas pruebas están previstas a mediados de junio en el centro de Málaga y en septiembre en las instalaciones de la antigua cárcel, donde se realizará un simulacro de rescate, con el fin de ir aumentando la complejidad de las tareas.

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