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Ciudad de Panamá, 19 nov (EFE).- En su viaje irregular hacia EE.UU. 32.488 menores, una nueva cifra histórica, cruzaron entre enero y octubre pasados la selva del Darién, la peligrosa frontera natural entre Colombia y Panamá, la mitad de ellos menores de 5 años, alertó este sábado Unicef.

Esa cifra es un 10 % mayor que la totalidad de menores que recorrieron el año pasado a pie el trayecto selvático, de 266 kilómetros.

Además, el número de adolescentes migrando no acompañados se ha cuadruplicado en comparación con 2021 para sumar “alrededor de 900 adolescentes frente a los 200 de 2021.

Los menores que atraviesan la selva están expuestos “a múltiples formas de violencia, incluyendo el abuso sexual, tráfico y explotación, así como a la falta de agua segura y alimentos, picaduras de insectos, ataques de animales salvajes y el crecimiento súbito de ríos”, recalcó el ente de las Naciones Unidas.

“Los niños y niñas menores de 5 años, quienes representan el 50 % de la niñez migrante, son particularmente vulnerables a la diarrea, deshidratación y otras enfermedades. Adicionalmente, el estrés y el peligro asociados con esta travesía deja a muchos niños y niñas en riesgo de trauma emocional”, destacó Unicef.

Las cifras de menores y adolescentes migrantes se registran al tiempo que bate récord la migración irregular por el Darién, con 211.355 viajeros en los 10 primeros meses de este año, un número sin parangón, de los cuales el 70,1 % eran venezolanos, la nacionalidad que impulsó este año la ola migratoria hacia Estados Unidos, según cifras oficiales panameñas.

Panamá acoge a los viajeros en estaciones de recepción migratoria (ERM) situadas en sus fronteras con Colombia y Costa Rica, les toman datos biométricos y les ofrecen servicios médicos y alimentación, en un operativo único en el continente que ha consumido al menos 50 millones de dólares desde 2020 según los datos oficiales.

“La violencia, la pobreza y la esperanza por encontrar mejores condiciones de vida empujan a las familias con niños a abandonar sus hogares y enfrentar amenazas en áreas inhóspitas como el tapón del Darién”, dijo la directora ejecutiva adjunta de Unicef, Hannan Sulieman, durante una visita a la ERM de Lajas Blancas, en la provincia panameña de Darién.

Sulieman señaló que “en Panamá, como en muchos otros países, el incremento acelerado en el número de niños migrando sobrecarga la capacidad del Estado para proveer servicios básicos de respuesta a sus necesidades específicas”, por lo que “Unicef hace un llamado a todos los gobiernos a tomar acciones para proteger a la niñez migrante, sin importar su origen”.

Unicef informó que ha incrementado su presencia de uno a cinco centros de recepción de migrantes en las fronteras con Colombia y Costa Rica, y en la Ciudad de Panamá.

“En los centros, Unicef provee agua segura para beber, implementos de higiene personal, atención psicosocial y servicios de salud materno-infantil para miles de niños y niñas y mujeres embarazadas en movilidad, así como a las comunidades de acogida que viven en pobreza extrema”, afirmó la representante del ente de la ONU en Panamá, Sandie Blanchet.

Esta presencia y acción de Unicef es posible gracias a los “donantes, el Gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea, y en estrecha colaboración con el Gobierno de Panamá y nuestros socios”, agregó Blanchet.

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