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Teherán, 4 abr (EFE).- Una serie de ataques coordinados contra cuarteles de la Guardia Revolucionaria y dos comisarias de Policía se ha saldado este jueves con veintiocho muertos, diez de ellos miembros de las fuerzas de seguridad, en el sur de Irán.

Los choques comenzaron a última hora de anoche cuando hombres armados atacaron los cuarteles de la Guardia Revolucionaria y dos comisarias en las ciudades de Rask y Chabahar, en la conflictiva provincia de Sistán Baluchistán, informó la agencia estatal IRNA.

Los atacantes además tomaron rehenes en un edificio residencial cercano al cuartel, donde se atrincheraron durante horas hasta que fueron abatidos.

“Los terroristas han muerto y los rehenes han sido rescatados”, dijo a la televisión estatal, el subjefe de Policía de Sistán Baluchistán, el brigada general Ahmad Taheri, más de 12 horas después del comienzo de los ataques.

Los asaltos fueron reivindicados por el grupo sunní Yeish al Adl, que Teherán considera una organización terrorista, según medios iraníes.

En los choques murieron 10 miembros de las fuerzas de seguridad, entre ellos policías, guardias revolucionarios y basijis (milicianos islámicos), indicó el viceministro de Interior, Majid Mirahmadi, a medios estatales.

Otros diez efectivos de las fuerzas de seguridad y civiles resultaron heridos en los choques.

Asimismo, dieciocho atacantes han muerto en los ataques, todos ellos extranjeros, según Mirahmadi.

Además, “dos elementos” que apoyaban a los asaltantes han sido detenidos.

Las autoridades afirmaron que el objetivo de los asaltantes era hacerse con el control de los cuarteles de la Guardia Revolucionaria.

“Los terroristas fracasaron en su intento de tomar el cuartel de la Guardia Revolucionaria en Rask y Chabahar”, dijo Mirahmadi a medios estatales.

La fuente atribuyó los ataques al grupo Yeish al Adl, que reivindicó la acción.

Grupo opuesto a Teherán

Yeish al Adl es un grupo suní opuesto al gobierno chií de Irán que busca la independencia de la provincia de Sistán Baluchistán, que actúa en la porosa frontera entre Irán y Pakistán.

La organización reivindicó el ataque en el que murieron once policías en la ciudad iraní de Rask el pasado diciembre, entre otros atentados en los últimos años.

A finales de enero, Irán atacó con misiles y drones posiciones de Yeish al Adl en territorio de Pakistán, lo que provocó un intercambio de ataques entre los dos países y tensiones en sus relaciones diplomáticas.

Islamabad se apresuró a “condenar inequívocamente” los ataques de hoy y ofreció su apoyo a Teherán.

“Pakistán ofrece toda su solidaridad al pueblo y al Gobierno de Irán en la lucha contra el terrorismo”, indicó el Ministerio de Exteriores paquistaní en un comunicado.

Yeish al Adl opera en la región de Sistán y Baluchistán, fronteriza con Pakistán, que tiene una población mayoritariamente suní y en ella existen grupos extremistas de contrarios al Gobierno chií de Teherán, así como bandas de contrabandistas y narcotraficantes.

En los últimos meses se han disparado los ataques de grupos insurgentes que Teherán considera terroristas en esta provincia, en especial en las zonas fronterizas con Pakistán.

Los ataques de este jueves se producen tres días después de que muriesen siete miembros de la Guardia Revolucionaria en un ataque contra el consulado iraní en Damasco, que Teherán atribuyó a Tel Aviv.

Irán ha prometido vengarse del ataque contra su consulado, que se produce en medio de fuertes tensiones en Oriente Medio a causa de la guerra en Gaza.

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