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Jerusalén, 15 mar (EFE).- Unos 80.000 fieles acudieron esta mañana a rezar a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén en el primer viernes de Ramadán, que se desarrolla de momento sin incidentes en la Ciudad Vieja a pesar de la tensión entre israelíes y palestinos agravada por el guerra en la Franja de Gaza.

Palestinas esperan e un puesto de control israelí para poder acceder a la Explanada de las Mezquitas. EFE/EPA/ALAA BADARNEH

El Departamento de Dotaciones Islámicas de Jerusalén ofreció esta cifra, aunque lamentó que decenas de miles de fieles no pudieron acudir al recinto ante las restricciones impuestas por Israel para los palestinos de Cisjordania ocupada.

Palestinos pasan por puestos de control israelíes para poder acceder a la Explanada de las Mezquitas. EFE/EPA/ALAA BADARNEH

Los judíos se refieren a la Explanada de las Mezquitas como el Monte del Templo, el lugar más sagrado para el judaísmo porque allí se ubicó el Segundo Templo, aunque ellos deben rezar desde el cercano Muro de los Lamentos; y es el tercero más sagrado para el islam -tras La Meca y Medina- porque acoge las mezquitas de Al Aqsa y el Domo de la Roca, donde se cree que Mahoma subió al cielo.

El comisario general de la Policía de Israel, Kobi Shabtai, afirmó horas antes de que habían entrado unos 40.000 fieles e informó de que no se habían producido disturbios en el recinto, aunque indicó que los agentes siguen en alerta ante el riesgo de ataques, para lo que se han desplegado más de 3.000 efectivos por toda la ciudad.

El grupo islamista Hamás pidió ayer a los fieles que se atrincheren dentro de la mezquita en las primeras oraciones del viernes, algo que ha ocurrido en años anteriores dando lugar a disturbios, y que este año podría ser particularmente explosivo en el contexto de la guerra.

Según pudo comprobar EFE, los fieles, la mayoría palestinos, han podido entrar sin restricciones al recinto, como prometió la semana pasada el gobierno israelí, que garantizó la libre entrada de fieles la primera semana del Ramadán “en números similares a los de otros años”, aunque aclaró que se revisaría semana a semana según la situación de seguridad.

El primer ministro Benjamín Netanyahu prometió la semana pasada que el número de fieles a los que se les permitiría orar en el Monte del Templo durante la primera semana del Ramadán sería el mismo que en años anteriores y que no se impondrían restricciones a los árabes israelíes ni palestinos residentes en Jerusalén.

Sin embargo, el COGAT, el organismo militar a cargo de los asuntos civiles en los territorios ocupados palestinos, dictaminó esta semana que el acceso de los residentes palestinos en Cisjordania al lugar para las oraciones del viernes se limita a hombres mayores de 55 años, mujeres mayores de 50 años y niños menores de 10 años.

Las tropas israelíes desplegaron un amplio dispositivo de seguridad en los puestos de control de acceso a Jerusalén desde Cisjordania, especialmente en los de Qalandia y Belén; donde a miles de fieles se les denegó el acceso con el pretexto de no contar con los permisos necesarios.

Israel suele conceder permisos especiales para ir a Jerusalén a palestinos de Cisjordania y Gaza durante el Ramadán, pero este año restringió considerablemente los otorgados a los primeros y negó completamente la entrada a los gazatíes, en plena guerra.

Desde que Israel ocupara en 1967 la parte este de la ciudad, hasta entonces controlada por Jordania, se alcanzó un acuerdo conocido como el ‘status quo’, todavía hoy en vigor, por el que la explanada quedaba exclusivamente para el culto musulmán, pero los judíos podían visitarla y rezar en el Muro de los Lamentos.

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