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Ashdod (Israel), 24 feb (EFE).- Hasta 18.000 toneladas de harina y otros alimentos para Gaza están bloqueados desde hace casi un mes por Israel en el puerto de Ashdod, donde grupos de ultraderecha presionan para que la ayuda no salga, mientras la hambruna entre los palestinos de la Franja se agrava cada vez más.

Entre grúas portuarias y contenedores de mercancías acumulados en amplios almacenes, la ayuda humanitaria -que incluye también cientos de tonenadas de arroz, garbanzos, azúcar y aceite lubricante- permanece parada en el segundo puerto carguero de Israel desde fines de enero, comenta a EFE un portavoz de la agencia para los refugiados palestinos (UNRWA), entidad clave para la distribución de asistencia en Gaza.

“Las 18.000 toneladas de harina bloqueadas en Ashdod equivalen a unos 800 camiones” y son “suministros de alimentos esenciales para Gaza ante la crisis humanitaria” derivada del cerco y ofensiva israelí.

Esta provisión “podría sustentar a más de un millón de personas durante 45 días con la harina necesaria para hacer pan y es solo una proporción” reducida de las necesidades alimentarias diarias de los 2,3 millones de gazatíes, dice Jonathan Fowler, portavoz de UNRWA.

“El enemigo no se reabastece, se destruye”, dijeron este jueves un grupo de familias israelíes que se concentró ante el granero del puerto de Ashdod.

Los cánticos nacionalistas y contrarios a cualquier cesión en Gaza son la tónica entre los manifestantes que se van congregando en el puerto o en el paso fronterizo de Kerem Shalom.

Son más bien pocos, pero ruidosos y activos, además de preparados a cortar la calle en cuanto ven movimiento de camiones.

“Cero bienes para la dictadura de Hamás”, alegan sus miembros por grupos de difusión. Consignas como estas, centradas en que Israel no haga ninguna concesión a Gaza, son algunas de las posturas que defiende con más fuerza la ultraderecha israelí.

El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, líder de ultraderecha, anunció este mes el bloqueo de la asistencia para UNRWA a Gaza desde Ashdod. Según alegó, el Gobierno busca ahora “otro mecanismo de distribución” para que la ayuda “no termine en manos de Hamás”.

En el puerto, un guarda de almacén delante del punto desde donde salía la asistencia a Gaza dice que se sintió “muy enfadado” al ver los camiones hacia la Franja. “No se trata de comida, sino de armas para ayudar a Hamás”, asegura este empleado portuario, haciéndose eco de los bulos que recogen redes sociales.

Con todo, UNRWA asegura que el bloqueo de la asistencia en el puerto de Ashdod se arrastra desde hace prácticamente un mes.

“A finales de enero las autoridades israelíes comunicaron a su contratista que no trasladase los suministros de alimentos”, agrega Fowler.

Israel acusa a la agencia de la ONU de tener entre sus empleados a gente que participó en el ataque de Hamás del 7 de octubre que se saldó con 1.200 muertos en Israel, y Benjamín Netanyahu acaba de presentar un plan de posguerra que busca acabar con la actividad de UNRWA en Gaza, en un momento en que la entidad advierte de “una hambruna generalizada” que “aumenta cada día”, a medida que sigue la dura ofensiva israelí.

Esto es más extremo para los cientos de miles de personas que siguen en el norte de Gaza, ya que “desde el 23 de enero se impidió a convoyes de ayuda llevar alimentos” al área, asegura Fowler.

Ante ello, la mitad de la población de la Franja se muere de hambre, y nueve de cada diez personas no pueden comer suficiente ante la extrema escasez, alertó hace poco el Programa Mundial de Alimentos.

Según UNRWA, hubo manifestantes israelíes que “se interpusieron en el camino para impedir que los camiones” entregaran ayuda a Gaza a través de Kerem Shalom durante este mes, lo que “hizo que los flujos de ayuda fueran muy impredecibles”, y el cruce cerró cinco días.

La entidad lamenta también el caos creciente en Gaza ante las necesidades extremas causadas por la carestía y ataques israelíes. “El colapso del orden público también es por la crisis humanitaria”, ya que muchos convoyes son asaltados “por absoluta desesperación de la gente”, señala Fowley.

Por su parte, el Cogat, el organismo militar israelí que controla los asuntos civiles en los territorios ocupados, aseguró que desde el estallido de la guerra han entrado en Gaza más de 13.000 camiones que transportaban más de 250.000 toneladas de ayuda humanitaria.

El Ejército israelí tiene la “responsabilidad” de hacer que los convoyes lleguen a su destino, “preservando la ley y el orden y asegurando los requisitos operativos básicos de los trabajadores humanitarias”, sostiene la UNRWA, antes de concluir que, a estas alturas, “hacer llegar suministros a los necesitados en toda Gaza es extremadamente difícil”.

Joan Mas Autonell

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