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Redacción deportes, 31 mar (EFE).- El neerlandés Mathieu van der Poel (Alpecin Deceuninck) llegó a la meta de Oudenaarde tan feliz como agotado y ganó su tercer Tour de Flandes tras una escapada en solitario en los últimos 40 kilómetros, en los que rodó “con los ojos cerrados”.

El neerlandés Mathieu van der Poel celebra su victoria en el Tour de Flandes con su novia Roxanne Bertels. EFE/EPA/FREDERIC SIERAKOWSKI

“Ha sido una prueba de supervivencia. Para mí este es el Tour de Flandes más duro debido a las condiciones meteorológicas. En los últimos 20 kilómetros sufrí mucho y llegué hasta la meta con los ojos cerrados. Estaba tan agotado que no pensé mucho”, señaló en meta el campeón del mundo.

El también séxtuple campeón mundial de ciclocrós mostró su condición de favorito ante unos rivales que nada pudieron hacer una vez que el neerlandés conectó la directa.

“Tengo que pensar de nuevo en lo que pasó. “La lluvia hizo que las subidas de adoquines fueran muy difíciles. En el Koppenberg hubo deslizamientos y deslizamientos hasta llegar a la cima. En la cima tenía una buena diferencia, pero todavía estaba bastante lejos. Rodé lo mejor que pude, pero al final todo mereció la pena”, comentó.

Para Van der Poel, ganador en la E3, “la temporada ya es un éxito, ya que ganar en Flandes como campeón del mundo es muy especial!. “Algo que tengo que asimilar”, apostilló.

El campeón de Kapellen, de 29 años, también destacó el trabajo de todo el Alpecin.

“El equipo ha hecho un trabajo fantástico. En cierto momento les dije que me apoyaran en el Koppenberg porque quería marcar la diferencia allí. Simplemente no esperaba estar allí solo”. La segunda vez que pasé por Kwaremont no tuve la sensación mas adecuada, pero afortunadamente la encontré de nuevo”, explicó.

Ahora, Van der Poel espera la París Roubaix del próximo domingo, pero de momento sus sensaciones son de cansancio.

“Estoy agotado. Esta fue una de las carreras más difíciles de mi vida”, aseguró.

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