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Madrid, 20 mar (EFE).- El neerlandés Max Verstappen (Red Bull), líder del campeonato y que el año pasado festejó un tercer título seguido, y su compañero, el mexicano Sergio Pérez – subcampeón el curso pasado y segundo en este certamen- trasladan sus dominios a Australia, sede este fin de semana de la tercera prueba del Mundial de Fórmula Uno.

El neerlandés Max Verstappen, líder del Mundial de Fórmula 1, levanta el trofeo tras imponerse en el Gran Premio de Arabia Saudí. EFE/EPA/ALI HAIDER

‘Mad Max’ -ganador de las dos primeras carreras- y ‘Checo’ firmaron sendos ‘dobletes’ en Baréin y en Arabia Saudí, por lo que serán de nuevo los pilotos a batir en el Gran Premio de Australia, que se disputará en el Albert Park de Melbourne. Un circuito semi-urbano en el que se espera, si recibe el permiso de los médicos, el retorno del español Carlos Sainz (Ferrari), que se perdió la última prueba, en Yeda, a causa de una apendicitis; y en el que también apuntará alto su compatriota el doble campeón mundial asturiano Fernando Alonso (Aston Martin).

Después de que las dos primeras carreras, en la Península Arábiga, se disputasen en sábado -a causa del Ramadán-, la F1 recupera la prueba dominical. En un Gran Premio que invita al telespectador centroeuropeo a trasnochar o a pegarse buenos madrugones: la calificación se disputará a las seis de la mañana, en horario peninsular español, al igual que el segundo de los entrenamientos libres de este viernes; mientras que la carrera arrancará una hora antes.

Queda casi todo, 22 carreras, en el Mundial más largo de la historia. Pero, por lo visto en las primeras dos, el inglés Adrian Newey, el genial ingeniero que diseña los triunfales coches de la dominante escudería austriaca -y que ya ideó los exitosos monoplazas con los que el alemán Sebastian Vettel lideró el primer cuatrienio glorioso de Red Bull (2010-13)-, parece haber dado una vez más con la tecla.

El RB20 es el coche más rápido en rectas y en curvas; y domina tanto a una vuelta, en calificación, como en ritmo de carrera. Así que Verstappen, de 26 años, no ha tenido problemas para elevar a 56 su relación de victorias en la F1 -la tercera de todos los tiempos-; al tiempo que el piloto de Jalisco (Guadalajara), ocho años mayor que él, ampliaba a 37 su lista de podios en la categoría reina.

La prolongación de sus éxitos deportivos reducen en cierta medida los movimientos sísmicos internos que vive la escudería dominante en este arranque de temporada;, en el que Ferrari es, en estos momentos, el segundo equipo en pista. Así lo demuestran los dos terceros puestos que logró: en Baréin, gracias a Sainz; y en Arabia, merced al compañero de éste, el monegasco Charles Leclerc.

Sainz, que afrontó en estado febril la jornada de entrenamientos libres en Yeda, tuvo que ser operado de urgencia de una apendicitis al día siguiente, por lo que se perdió la segunda carrera del año. El piloto madrileño fue sustituido por el inglés Oliver Bearman, que se convirtió, con 18 años y diez meses, en el más joven debutante en F1 de toda la historia de Ferrari, la escudería más laureada de la categoría reina; y que concluyó en un muy meritorio séptimo puesto en Arabia.

Cuando ‘Ollie’ era un bebé de apenas cuatro meses, Alonso -en una segunda juventud a los 42 años- festejaba su primer título mundial, que revalidaría al año siguiente, en 2006. Después de acabar noveno en Sakhir -donde logró tres de sus 32 victorias en la F1-, el genial piloto asturiano firmó una sobresaliente actuación que le supuso el quinto puesto hace dos sábados a orillas del Mar Rojo; donde acabó cuarto el australiano Oscar Piastri (McLaren), que aún no había nacido cuando Fernando logró sus primeros puntos en la división de honor del automovilismo.

Alonso puntuó por primera vez hace exactamente 23 años, precisamente en el Gran Premio de Australia, en el que el curso pasado logró -al acabar tercero- uno de sus 106 podios en la F1: uno de los ocho que sumó en su primer año como piloto de Aston Martin. Una prueba que se disputa en el Albert Park, una pista de 5.278 metros con 14 curvas -cinco de ellas a la izquierda- a la que el domingo está previsto dar un total de 58 vueltas. Para completar un recorrido de 306 kilómetros.

Los entrenamientos libres arrancan este viernes – la noche del jueves al viernes en horario centroeuropeo- en la pista semi-urbana de Melbourne, en la que, en seco, se rodará con neumáticos de la gama de compuestos más blanda: los C3 -duros, reconocibles por la raya blanca-, los C4 -medios, raya amarilla- y los C5 -blandos, roja-.

Los ensayos se completarán el sábado, horas antes de la calificación, que ordenará la formación de salida de la carrera dominical.

El año pasado, cuando Alonso acabó tercero, Verstappen se impuso por delante del inglés Lewis Hamilton (Mercedes) -los tres campeones mundiales que hay en pista, que, curiosamente, han criticado la larga duración del Mundial-.

El séptuple campeón mundial británico fue protagonista, antes incluso de que arrancase la temporada, del bombazo informativo, al anunciar que el año próximo será piloto de Ferrari, donde ocupará el sitio de Sainz. Abriendo la veda a todo tipo de conjeturas y rumores -amplificados desde que estallase la guerra interna en Red Bull – acerca de fichajes y cambios de volante con miras a 2025.

Adrian R. Huber

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