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Buenos Aires, 8 dic (EFE).- Cuatro décadas después de la restauración de la democracia argentina tras su última dictadura militar (1976-1983), la abogada Victoria Villarruel, acusada de negacionismo por organizaciones de derechos humanos como las Abuelas de la Plaza de Mayo, será la vicepresidenta del Gobierno encabezado por el libertario Javier Milei.

Villarruel, muy cercana al ámbito castrense por ser hija del ya fallecido teniente coronel veterano de la guerra de las Malvinas Eduardo Marcelo Villarruel, ha defendido en varias ocasiones la idea de que el número de muertos y desaparecidos durante el régimen militar fue mucho menor al aceptado de 30.000 personas.

Ha reivindicado la ‘teoría de los dos demonios’ para equiparar la violencia de los grupos guerrilleros con el terrorismo de Estado y, como letrada, creó en 2006 el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas, organización que asegura que los “terroristas” atacaron a 17.380 “ciudadanos inocentes” en la década de 1970, de los cuales 1.094 fueron asesinados.

Además, la futura vicepresidenta es sobrina de Ernesto Guillermo Villarruel, quien fue detenido en octubre de 2015 por orden del juez Daniel Rafecas por crímenes cometidos en un centro clandestino de tortura durante la dictadura.

En un principio, Milei había propuesto que Villarruel se encargase personalmente de las áreas de Seguridad y Defensa durante su mandato, pero el curso de las negociaciones con el resto de fuerzas políticas en los últimos días ha rebajado las expectativas de la abogada.

“Son decisiones que también ocurren en la política por decisión del presidente Milei que tiene esa prerrogativa, así que yo como vicepresidente (sic), como compañera de fórmula y como amiga personal de Javier Milei, por supuesto, lo acompaño y acompaño a los nuevos ministros”, reconoció en una reciente entrevista con la cadena de televisión TN.

Finalmente, ambos cargos los ocuparán la centroderechista Patricia Bullrich y el radical Luis Petri, la fórmula con la que la coalición Juntos por el Cambio compitió por la Presidencia de Argentina frente a Milei y Villarruel, y el resto de candidaturas en las últimas elecciones presidenciales.

Por su cargo como número dos del Estado, Villarruel sustituirá a Cristina Fernández al frente del Senado argentino y al presidente en caso de enfermedad, viaje, muerte, renuncia o destitución, según la Constitución del país suramericano.

Nacida en la Ciudad de Buenos Aires el 13 de abril de 1975 (tiene 48 años), Villarruel es graduada por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y técnica en Seguridad Urbana y Portuaria de la Universidad Tecnológica Nacional.

Desde 2021 es diputada nacional, junto con Javier Milei, y desde el inicio de la campaña impulsó su agenda para “reconstruir la parte de la historia” que, en su opinión, “borraron” los Gobiernos del hoy fallecido Néstor Kirchner (2003-2007), junto con los de Cristina Fernández (2007-2015) y Alberto Fernández (2019-2023).

Claramente, Villarruel afirma que “no fueron” 30.000 los desaparecidos durante el “Proceso de Reorganización Nacional”, como lo denominó el régimen militar, sino 8.751.

También se le cuestiona las visitas hechas a jerarcas militares detenidos por los delitos de lesa humanidad perpetrados en Argentina, que ella ha justificado como parte de una investigación académica.

Para hacer frente a la inseguridad, uno de los problemas que más preocupan a los argentinos, sus propuestas giran en torno a la colaboración de fuerzas federales en el combate del crimen organizado, en particular el narcotráfico, presente en todo el país y en especial en la ciudad de Rosario.

Además de ser considerada una “negacionista” por su agenda militar, es feligresa de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, una orden católica tradicionalista que no reconoce ciertas doctrinas del Concilio Vaticano II, expande la teoría del deicidio y rechaza la eliminación de la misa en latín, la libertad de culto y la autoridad única del Papa.

Es ‘provida’ -igual que el presidente electo, Javier Milei- y es previsible que intente revertir la ley que permite el aborto hasta la 14ª semana de gestación, ya sea por violación o riesgo de vida.

En el plano internacional, Villarruel fue el nexo necesario para que el presidente electo pudiera tener contacto con la ultraderecha de otros países, como Vox en España, los republicanos trumpistas en Estados Unidos y los bolsonaristas de Brasil.

Juan Verano

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