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Madrid, 26 mar (EFE).- De las lágrimas de un hombre superado a ser capitán de Brasil. 24 horas en las que Vinícius fue el claro protagonista del partido amistoso en contra del racismo frente a España. Por sus declaraciones y sobre el césped de un Santiago Bernabéu que le vio jugar por primera vez con otra camiseta que no fuera la del Real Madrid y en el que no hubo grandes gestos en contra del racismo.

El delantero de la selección brasileña Vinicius Jr. (d) se escapa de Dani Carvajal, de la selección española, durante el partido amistoso que las selecciones nacionales de fútbol de España y Brasil disputan hoy martes en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/Mariscal

Tras las reivindicaciones de los últimos días, especialmente el lunes, el día antes del partido, en contra del racismo, el encuentro adquirió una importancia aún más relevante de la que ya tenía por tratarse de un España-Brasil, aunque no fuera oficial.

El delantero brasileño Vinícius Júnior reacciona, durante el partido amistoso que las selecciones nacionales de fútbol de España y Brasil disputan hoy martes en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/Kiko Huesca

Las lágrimas de ‘Vini’ en sala de prensa dieron la vuelta al mundo. Como sus frases. “Cada vez tengo menos ganas de jugar”, “cada día que pasa estoy más triste por todos los insultos que recibo”, “nunca he pensado irme del Real Madrid porque si lo hago le doy la razón a los racistas”, “El problema es que en España el racismo no es delito”… y así hasta 40 minutos de una rueda de prensa de pura reivindicación. Y de una persona de 23 años superada por la presión diaria y los insultos racistas que recibe en algunos campos y que, critica, quedan impunes.

Insultos que, como no podía ser de otra forma, no ocurrieron en un Santiago Bernabéu que vio a su estrella con el mismo dorsal, pero con otra camiseta, amarilla, y con el brazalete de capitán.

Danilo se lo cedió. Vinícius era el protagonista. La cara en la lucha contra el racismo en el deporte y en la sociedad. “Una piel, una identidad”, el lema con el que saltaron al terreno de juego los futbolistas brasileños, con una chaqueta especial para la ocasión, liderados por un ‘Vini’ que mostró la emoción del momento durante el himno de su país.

Unos instantes previos al partido en los que, además de la chaqueta de Brasil, no hubo más iniciativas o gestos en contra del racismo. Sí una pancarta, habitual en partidos UEFA, pidiendo la paz en la guerra en Ucrania.

Normalidad tras las reivindicaciones del lunes, en un partido que demostró lo que debería ser el día a día de Vinícius en un campo. Fútbol.

Alejado de cualquier insulto o polémica, a ‘Vini’ se le vió impreciso sobre el verde. Marcado de cerca por Carvajal, en la única acción en la que logró superar a su compañero en el Real Madrid en el uno contra uno, apareció Robin LeNormand para echar por tierra la internada del ‘7’.

Sin el protagonismo que acostumbra tener en el juego en el Santiago Bernabéu y sí con alguna protesta -con el toque amistoso del encuentro-, como ocurrió cuando subió la tensión en los banquillos por el penalti en contra de España en el último minuto, que acabó con Joselu y ‘Vini’ intercambiando camisetas, su momento fue el lunes, cuando hizo más pública que nunca la reivindicación en contra del racismo.

Ya este martes, sobre el césped, vivió algo que también pidió en rueda de prensa. Centrarse solo en su juego, como hizo en los 70 minutos que disputó antes de ser sustituido y de recibir una ovación, con el público en pie, como muestra de apoyo y fuerza en su lucha. E

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