Madrid, 12 dic (EFE).- El partido entre Real Madrid y Atlético de Madrid, que finalizó con victoria de los primeros por 2-0, contó con hasta cinco brasileños en las alineaciones titulares -Vinicius, Casemiro, Militao, Cunha y Felipe- y más tarde entró Renan Lodi, y fue el primero el que fue más decisivo en un encuentro sin grandes momentos de ninguno de ellos.

Y ‘Vini’ lo decantó con dos pases de gol. Dos centros medidos al compañero libre para que primero el francés Karim Benzema, en el m.16, y más tarde el español Marco Asensio, en el m. 57, superaran al esloveno Jan Oblak y decantasen el derbi madrileño para los locales.

Vinicius llegaba al partido en su mejor estado de forma. 12 goles y 7 asistencias hasta el momento le han convertido en un futbolista diferencial, estatus que demostró de nuevo, esta vez en un partido grande.

Con Benzema sin estar al 100 por 100, se retiró al descanso por sobrecarga en los isquiotibiales, la zona en la que sufrió molestias hace una semana, el brasileño fue el gran artífice de que el plan del italiano Carlo Ancelotti le saliera bien.

Ya avisó en la rueda de prensa posterior a la victoria frente al Inter de Milán (2-0) que la posesión no le interesaba y que su equipo no tiene a los jugadores necesarios para presionar arriba. Así que, el plan pasa, por tramos, por esperar atrás y buscar las salidas rápidas. Algo para lo que necesitas pegada para que se cumpla. Y el Real Madrid la tuvo.

Y la clarividencia que aportó Vinicius en dos pases clave que primero Benzema y luego Asensio hicieron buenos. Y eso que no fue el partido más desequilibrante del extremo, igualado en exuberancia física por Marcos Llorente, actuando de lateral derecho por las necesidades del Atlético.

Pero ‘Vini’, como ya hiciera con su golazo frente al Sevilla, ha dado un paso adelante en su progresión más allá de los números. Está demostrando ese ‘gen’ que tienen las estrellas de aparecer a pesar no lucir en un partido. Y en encuentros grandes. El Sevilla llegó como segundo clasificado de LaLiga Santander al Santiago Bernabéu y el partido contra el Atlético siempre es especial.

Sus dos compañeros brasileños no estuvieron brillantes, pero cumplieron. Éder Militao estuvo expeditivo en las pocas acciones en las que tuvo que emplearse y Casemiro, colocado entre los centrales, volvió a ejercer de ancla del equipo; sin estar en su mejor momento físico, sigue siendo el sostén de los suyos.

En frente, Felipe volvió a estar impreciso en la marca, se ganó una amarilla innecesaria por una entrada por detrás a destiempo sobre Asensio en la primera mitad y demostró que no se acerca al nivel que ofreció en su primera temporada en el Atlético.

Por su parte, Matheus Cunha, quien se ganó el puesto en Oporto al sustituir al uruguayo Luis Suárez y firmar una buena noche en la clasificación a última hora de los suyos para octavos de final de la Liga de Campeones, estuvo lejos de este rendimiento.

Dentro de un nivel pobre en general del Atlético en el Santiago Bernabéu, ni siquiera mostró la garra que le caracteriza. En el minuto 50, antes de ser cambiado, tuvo un disparo a puerta dentro del área al que el belga Thibaut Courtois le encimó bien para dejarlo en nada.

El otro brasileño que dispuso de minutos, Renan Lodi, entró ya con 2-0 en el marcador y su presencia en el partido no dejó huella. Sin florituras, la clarividencia de Vinicius decantó el derbi en la disputa entre brasileños y en el global del choque.

Óscar Maya Belchí

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