Lima, 3 dic (EFE).- La paralización de las actividades productivas de la gran mina Las Bambas, que aporta el 1 % del PIB de Perú y el 16 % de la producción cuprífera nacional, implicará un “duro golpe” para la reactivación económica del país, alertó este viernes la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE).

A través de un comunicado, el director ejecutivo del gremio minero y energético, Pablo de la Flor, advirtió que el parón de esta unidad minera, productora del 2 % del cobre mundial, afectaría a alrededor de 8.000 trabajadores y proveedores.

“Las pérdidas que tiene Las Bambas ascienden a 9,5 millones de dólares diarios y su producción se ha visto mermada por la conflictividad social al pasar de 450.000 a 270.000 toneladas para este año”, agregó De la Flor, horas después de conocerse el anuncio del eventual cese de la producción de esta mina.

La propietaria de Las Bambas, la china MMG, informó este viernes que a medianos de diciembre paralizará la producción de esta unidad minera debido a los constantes bloqueos de las carreteras públicas por parte de las comunidades campesinas de la provincia de Chumbivilcas, en la región andina de Cusco.

UN “CHANTAJE”

El director de la SNMPE tachó estas protestas de un “chantaje” contra la empresa MMG y recordó que, en lo que va de 2021, las vías de acceso a Las Bambas permanecieron bloqueadas por 86 días y que, desde 2016, cuando se iniciaron las operaciones, ya van más de 400.

“Bajo estas condiciones es imposible que siga operando”, se lamentó De la Flor, quien detalló que la minera se ha visto impedida de transportar hasta el punto de exportación cerca de 50.000 toneladas de concentrado de cobre.

Además, criticó la “pasividad de las autoridades gubernamentales” ante estas “ilegales medidas de fuerza” que, añadió, “generarán mayores pérdidas económicas al país, en momentos en que es indispensable sumar esfuerzos para impulsar la reactivación económica y generar puestos de trabajo formales”.

“Las Bambas tenía planificado invertir más de 2.000 millones de dólares en la ampliación de la mina, pero bajo estas circunstancias de inseguridad y sin garantías, van a revaluar dicha inversión, lo que significa un duro revés para la minería peruana”, aseveró.

DIÁLOGOS FALLIDOS

Desde que empezó en 2017 el conflicto que involucra a comunidades campesinas de las regiones de Apurímac y Cusco con la minera Las Bambas, se han desarrollado 20 procesos de diálogo, sin que haya de momento una solución.

Los recurrentes bloqueos al denominado “corredor minero” son la respuesta de los pobladores aledaños a la mina ante el constante tránsito de camiones de gran tonelaje que atraviesan sus terrenos para transportar el cobre, lo que genera polvareda cerca de las zonas habitadas, una circunstancia que no estaba prevista en el proyecto inicial.

Las comunidades exigen el pago de las indemnizaciones de daños y perjuicios por impactos ambientales, sociales y culturales, el pago de los derechos de servidumbre minera y demandan también ser consideradas como proveedores de bienes y servicios de la empresa y como área de influencia directa ambiental y social de la misma.

Las Bambas, traspasada en 2014 de la suiza Glencore a MMG, por unos 10.000 millones de dólares, se encuentra en la provincia de Cotabambas, en la región Apurímac, a 4.000 metros de altitud.

El yacimiento tiene reservas calculadas en 6,9 millones de toneladas de cobre, de las que 452.000 fueron extraídas en 2018, lo que supone un 2 % de las 20 millones de toneladas que se produjeron a nivel mundial y un 18,8 % de las 2,4 millones de toneladas que aportó Perú, el segundo productor mundial de cobre, plata y zinc del planeta.

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