SAN JUAN, 03 Enero (AP) — Pedro Pierluisi prometió lograr la estadidad para Puerto Rico y combatir la pobreza, la corrupción y al COVID-19 al prestar juramento el sábado como el nuevo gobernador del territorio estadounidense.

Pierluisi, un demócrata que representó a la isla en el Congreso estadounidense durante ocho años, también prometió dar prioridad a la educación, sacar al gobierno de la bancarrota y aliviar una profunda crisis económica como líder del Partido Nuevo Progresista, el cual está a favor de la estadidad de la isla.

“He escuchado a nuestra gente y reconozco la necesidad de un mejor gobierno”, dijo en un discurso con un tono conciliador. “Necesito que todos luchemos contra nuestros enemigos en común”.

La ceremonia del sábado representó el fin de un caótico periodo de cuatro años en que Puerto Rico tuvo tres gobernadores, incluido el mismo Pierluisi durante un breve periodo luego que el exgobernador Ricardo Rosselló renunció el año pasado tras masivas protestas en las calles.

Pierluisi, de 61 años, hereda una economía estancada, una legislatura dividida, la restructuración de la deuda pública de miles de millones de dólares y un territorio políticamente fracturado que se ha visto fuertemente afectado por la pandemia mientras batalla para recuperarse del paso de huracanes y una serie de sismos.

“Les esperan a él y al país unos años bien difíciles”, señaló el analista político Mario Negrón. “La situación económica es crítica, y a pesar de que va a llegar un dinero del gobierno federal, a la gente se le olvida que a partir de febrero, se va a tener que empezar a pagar la deuda”.

Pierluisi, quien es conocido por ser conciliador, liderará a una población descontenta y exhausta tras obtener la menor cantidad de votos en la historia de Puerto Rico. Obtuvo cerca de 33% de los votos, respecto al casi 32% conseguido por Carlos Delgado del Partido Popular Democrático, lo que representa la primera ocasión de que ningún partido logró alcanzar el 40% de los votos.

Los nuevos y antiguos partidos políticos ganaron terreno durante los comicios de noviembre, sin que emergiera alguna mayoría clara en la legislatura de la isla, lo que significa que Pierluisi deberá llegar a un consenso con los miembros de los otros cuatro partidos, dijo Negrón.

“Me gustaría pensar que en este momento de crisis política la gente va a crecer”, comentó. “La experiencia lo que me ha dicho es todo lo contrario”.

Durante los comicios de noviembre, los electores también participaron en un plebiscito no vinculante en el que se preguntó: “Debe Puerto Rico ser admitido inmediatamente dentro de la Unión como un Estado?” Más de 52% de los electores estuvieron de acuerdo pero cualquier cambio a la condición política de la isla debe ser aprobado en el Congreso federal de Estados Unidos. El plebiscito fue el sexto de su tipo en la isla.

El presidente electo Joe Biden ha prometido trabajar con las autoridades locales que apoyan diversas opciones para que Puerto Rico “inicie un proceso justo y vinculante” a fin de que la isla determine su propio estatus.

A pesar de la estadidad buscada por Pierluisi, el analista político Eduardo Villanueva dijo que el nuevo gobernador y su partido enfrentan un problema fundamental: no han dicho que tipo de aportaciones, incluidas las económicas, haría Puerto Rico de convertirse en estado.

Villanueva también subrayó que la agenda de Pierluisi podría ser restringida frente a las facultades de la junta federal de control que supervisa las finanzas de la isla: “Uno no tiene la última palabra y no puede establecer prioridades”.

El Congreso creó la junta en 2016, un año después que Puerto Rico declaró impagable su deuda pública de más de 70.000 millones de dólares, cantidad acumulada en parte debido a los préstamos que gobiernos anteriores solicitaron para cubrir déficits presupuestarios.

Perluisi sucede a la gobernadora Wanda Vázquez, a quien la Corte Suprema de la isla nombró en ese cargo en agosto de 2019 después de la renuncia de Roselló. Vázquez era la secretaria de justicia de la isla, pero como en ese entonces no había secretaria de Estado, la constitución de Puerto Rico disponía que ella asumiera el cargo de gobernadora.

Vázquez perdió después contra Pierluisi durante una caótica elección primaria efectuada a principios de agosto que tuvo que repetirse porque las papeletas no llegaron a tiempo a los centros de votación.

Muchos puertorriqueños censuraron severamente el acto del sábado al aire libre molestos de que Pierluisi invitara a unas 400 personas a pesar de la pandemia y en medio de medidas que prohíben a la gente reunirse en grandes grupos o ir a las playas a menos de que estén haciendo ejercicio.

Pierluisi defendió sus acciones y subrayó que el uso de las mascarillas fue obligatorio y todos los que asistieron habían dado negativo en su prueba de COVID-19. Sin embargo, expertos independientes de salud advirtieron que el evento no dejó de suponer un riesgo.

La isla, de 3,2 millones de personas, ha registrado más de 127.000 casos confirmados y probables de COVID-19 y más de 1.500 muertes.

También juramentó el sábado una nueva legislatura, donde por primera vez las mujeres conforman la mayoría de integrantes en el Senado de Puerto Rico.