San José, 9 ene (EFE).- Nicaragüenses exiliados en Costa Rica llevaron a cabo la noche de este domingo una vigilia para expresar su rechazo al nuevo mandato que desde el lunes ejercerá Daniel Ortega, a quien consideran ilegítimo.

Ciudadanos nicaragüenses encienden velas durante una vigilia para rechazar el nuevo mandato del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, al que consideran ilegítimo, hoy, en el parque de la Democracia en San José (Costa Rica). EFE/Jeffrey Arguedas

Con pancartas y velas, y muchos de ellos ataviados del azul y blanco de la bandera de Nicaragua, los exiliados se reunieron en la Plaza de la Democracia, en la capital de Costa Rica, un sitio que se ha vuelto el punto de reunión de los nicaragüenses para este tipo de actividades.

Ciudadanos nicaragüenses encienden velas durante una vigilia para rechazar el nuevo mandato del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, al que consideran ilegítimo, hoy, en el parque de la Democracia en San José (Costa Rica). EFE/Jeffrey Arguedas

El lema “Ortega ilegítimo” es el principal mensaje que motivó a esta manifestación, convocada por diversas organizaciones de exiliados y de la oposición nicaragüense que operan desde Costa Rica desde hace meses.

Costa Rica, país vecino de Nicaragua, es uno de los principales lugares para el exilio nicaragüense, junto otras naciones como Estados Unidos.

Desde el estallido de la crisis sociopolítica en Nicaragua en 2018 y la violenta represión de las autoridades, Costa Rica ha recibido más de 100.000 solicitudes de refugio de nicaragüenses y un número indeterminado de migrantes irregulares.

El exguerrillero sandinista, de 76 años, asumirá el lunes su nuevo mandato de cinco años en un acto que se celebrará en la Plaza de la Revolución, en Managua, tras unas elecciones que estuvieron marcadas por el encarcelamiento de los principales aspirantes de la oposición.

Ortega se encuentra en el poder desde el 2007 tras haber coordinado una Junta de Gobierno de 1979 a 1985 y presidir por primera vez el país de 1985 a 1990.

El líder sandinista, cuyo nuevo mandato no ha sido reconocido por el grueso de la comunidad internacional, podrá permanecer en el cargo hasta enero de 2027 y cumplir 20 años seguidos en el poder, un caso inédito en la reciente historia de Nicaragua y en la América Latina actual.

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