Jerusalén, 16 may (EFE).- Una nueva madrugada de bombardeos israelíes sobre Gaza aumentó al menos a 153 la cifra de muertos en la franja palestina desde el comienzo de la actual escalada bélica, que alcanza hoy su séptima jornada, informó el Ministerio de Sanidad del enclave costero.

Los ataques israelíes consistieron en 50 bombardeos en menos de 15 minutos e incluyeron la destrucción de la residencia familiar del líder del movimiento islamista Hamás, Yahya Sinwar, que sin embargo no se encontraba en su vivienda.

Según testigos presenciales en Gaza, la ola de ataques israelíes de esta madrugada fue la mayor desde el comienzo de la actual escalada e incluyó entre sus objetivos a edificios civiles.

Los testigos afirmaron además que cinco edificios fueron impactados en la Ciudad de Gaza sin previo aviso, causando la muerte de al menos cinco civiles, incluidos tres niños, que se encontraban dentro y cuyos fallecimientos fueron confirmados por un portavoz de Sanidad.

El Ejército israelí explicó que entre los objetivos atacados esta madrugada se incluyó, además de la residencia del líder de Hamás, la vivienda familiar de su hermano, Mohamad Sinwar, que fue evacuada antes del ataque.

Estos bombardeos israelíes se produjeron en simultáneo con el lanzamiento de cohetes desde Gaza, que no cesó durante la noche, en la que, según un portavoz militar israelí, se registraron más de 130 disparos.

Por otra parte, los ataques siguieron a una fuerte ola de cohetes lanzada esta madrugada hacia Tel Aviv, que había sido anunciada previamente por el líder del brazo armado de Hamás, Mohamad Deif, y que se extendió a múltiples ciudades del centro de Israel.

Según el Ejército israelí, estos disparos elevaron a cerca de 2.900 los proyectiles lanzados desde el comienzo de la actual escalada bélica, de los cuales unos 450 cayeron dentro del enclave y unos 1.150 fueron interceptados por el sistema antimisiles israelí, Cúpula de Hierro.

Estos disparos han dejado ya un saldo de 10 muertos en Israel, ocho de ellos por impactos de cohetes y dos por caídas mientras corrían a los refugios antiaéreos.

EFE